03/11/10
Un teniente que daba clases en la Escuela de la Policía Bonaerense “Juan Vucetich” hirió a tres cadetes al dispararles municiones de salva cuando se hallaban sin protección . Tras el hecho fue separado de su cargo y denunciado penalmente, informaron fuentes de la Fuerza.
El episodio se conoció ayer, pero ocurrió el 22 de octubre último. El jefe de la Bonaerense, Juan Carlos Paggi, calificó el abuso como “lamentable”.
Los alumnos lesionados fueron atendidos por distintas contusiones y continúan cursando sus estudios en la Escuela de oficiales. Sólo uno de ellos decidió denunciar penalmente al teniente.
La agresión se produjo cuando el teniente daba clases prácticas de la materia “Operaciones Policiales” a alumnos de entre 20 y 21 años. Por motivos que aún se investigan, a tres de ellos les disparó con municiones denominadas “sumition”, que simulan un proyectil común y son parecidas a las que se utilizan en “paintball”.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Encuentran asesinado a un taxista en un descampado de Ensenada
03/11/10 - 17:22
El cuerpo de la víctima, hallado adentro del auto, estaba desnudo, ensangrentado y con los pies y las manos atadas. En el taxi, no había ningún elemento faltante.
El cuerpo de un taxista asesinado fue hallado esta tarde adentro de un auto que estaba abandonado en un descampado de Ensenada, a unos metros de la terminal de micros 307.
Según fuentes policiales, se trataría de Julio Galetto, de 55 años, cuyo cuerpo estaba desnudo, ensangrentado y con las manos y los pies atados con un cinturón de seguridad y cables.
La víctima, que no era el propietario del vehículo y que tenía su base habitual en la parada de 48, entre 6 y 7 del centro de La Plata, presentaba golpes en la cabeza y otras partes del cuerpo. De acuerdo a lo confirmado por algunos de sus compañeros, el hombre manejaba el taxi desde las 6 hasta las 15, todos los días, aunque se cree que hoy habría arrancado antes con el servicio ya que el asesinato se produjo a las 05.47 de la mañana.
Si bien no se descarta que se haya tratado de un robo, los investigadores evalúan otras hipótesis ya el único elemento faltante dentro del auto sería la radio, mientras que se encontraron todas las pertenencias del chofer.
Juan Carlos Paggi, jefe de la Policía Bonaerense, señaló: “Vinimos a construir la escena del crimen. Se trata de un hecho sumamente confuso. No existen faltantes dentro del vehículo. Es un hecho aberrante, de una violencia inusual. Yo no descarto ninguna hipótesis, pero tampoco voy a hacer ningún juicio de valor. La Fiscalía está tomando intervención en el asunto porque lo que pretendemos es esclarecer el caso. Sería muy imprudente arrojar una hipótesis apresurada del caso. Fue un crimen de una brutalidad inusitada”.
Por su parte, el fiscal platense que interviene en el caso, Marcelo Romero, le dijo a la prensa que "aparentemente no robaron nada del interior del vehículo, pero aún no podemos descartar ni arriesgar ninguna hipótesis".
Finalmente, declaró que cree que al chofer lo mataron en el lugar donde fue hallado el cuerpo y agregó que "es un peón y que el taxi lo tomó a las 6 de la mañana". A su vez, aseveró que el caso se conoció por "un llamado al 911" y señaló que en principio "no se le conocía problema familiar o personal".
En tanto, el secretario general platense del gremio de choferes de taxis, Juan Carlos Verón, dijo que hasta que se halló el cuerpo "nadie podía sospechar que estaba desaparecido".
"Es medio raro este tema. Aparentemente la billetera estaba ahí. Lo encontraron atado de pies y manos, puede llegar a ser otra cosa", y describió: "Parece que hubo una batalla dentro del auto". Para él, la víctima intentó defenderse porque todo el tablero del vehículo estaba destrozado.
El cuerpo de la víctima, hallado adentro del auto, estaba desnudo, ensangrentado y con los pies y las manos atadas. En el taxi, no había ningún elemento faltante.
El cuerpo de un taxista asesinado fue hallado esta tarde adentro de un auto que estaba abandonado en un descampado de Ensenada, a unos metros de la terminal de micros 307.
Según fuentes policiales, se trataría de Julio Galetto, de 55 años, cuyo cuerpo estaba desnudo, ensangrentado y con las manos y los pies atados con un cinturón de seguridad y cables.
La víctima, que no era el propietario del vehículo y que tenía su base habitual en la parada de 48, entre 6 y 7 del centro de La Plata, presentaba golpes en la cabeza y otras partes del cuerpo. De acuerdo a lo confirmado por algunos de sus compañeros, el hombre manejaba el taxi desde las 6 hasta las 15, todos los días, aunque se cree que hoy habría arrancado antes con el servicio ya que el asesinato se produjo a las 05.47 de la mañana.
Si bien no se descarta que se haya tratado de un robo, los investigadores evalúan otras hipótesis ya el único elemento faltante dentro del auto sería la radio, mientras que se encontraron todas las pertenencias del chofer.
Juan Carlos Paggi, jefe de la Policía Bonaerense, señaló: “Vinimos a construir la escena del crimen. Se trata de un hecho sumamente confuso. No existen faltantes dentro del vehículo. Es un hecho aberrante, de una violencia inusual. Yo no descarto ninguna hipótesis, pero tampoco voy a hacer ningún juicio de valor. La Fiscalía está tomando intervención en el asunto porque lo que pretendemos es esclarecer el caso. Sería muy imprudente arrojar una hipótesis apresurada del caso. Fue un crimen de una brutalidad inusitada”.
Por su parte, el fiscal platense que interviene en el caso, Marcelo Romero, le dijo a la prensa que "aparentemente no robaron nada del interior del vehículo, pero aún no podemos descartar ni arriesgar ninguna hipótesis".
Finalmente, declaró que cree que al chofer lo mataron en el lugar donde fue hallado el cuerpo y agregó que "es un peón y que el taxi lo tomó a las 6 de la mañana". A su vez, aseveró que el caso se conoció por "un llamado al 911" y señaló que en principio "no se le conocía problema familiar o personal".
En tanto, el secretario general platense del gremio de choferes de taxis, Juan Carlos Verón, dijo que hasta que se halló el cuerpo "nadie podía sospechar que estaba desaparecido".
"Es medio raro este tema. Aparentemente la billetera estaba ahí. Lo encontraron atado de pies y manos, puede llegar a ser otra cosa", y describió: "Parece que hubo una batalla dentro del auto". Para él, la víctima intentó defenderse porque todo el tablero del vehículo estaba destrozado.
Un narco preso, acusado de seguir manejando la droga
03/11/10 Es Marco Estrada Gonzáles, alias “Marcos”, detenido desde 2007 imputado de ser el jefe de la banda que vende cocaína en la villa 1.11.14 del Bajo Flores. Ahora lo imputan en una megacausa por paco. Un juez federal allanó su celda en la cárcel de Ezeiza
Las sospechas acerca de que el peruano Marco Estrada Gonzáles (47 años, alias “Marcos”) seguía manejando desde la cárcel el negocio de la droga en la Villa 1.11.14 del Bajo Flores pasaron a ser más que conjeturas. El juez federal Sergio Torres acaba de imputarlo formalmente de “comercio de estupefacientes” en una megacausa por venta de paco.
Torres lo vincula a episodios que ocurrieron durante el año pasado y éste, cuando “Marcos” ya estaba preso, acusado en otro expediente de ser el jefe de una asociación ilícita dedicada a la venta de cocaína en el barrio que eligió para radicarse y que vio crecer su poder durante fines de los 90 y principios de 2000.
A Estrada Gonzáles –cuya celda en el Complejo Penitenciario 1 de Ezeiza fue allanada el lunes de la semana pasada– se lo vincula a cinco expedientes incluídos en la megacausa “paco” y que fueron reunidos bajo el número 11.882/2010. La principal pista contra él la dio un ex ladero arrepentido que decidió hablar a mitad de este año, tras caer preso.
“El nos señaló cuáles eran los operativos que ya habíamos hecho que estaban relacionados con la red de Estrada Gonzáles, y nos marcó a los tres integrantes de su banda que habíamos detenido entonces. Todos están por ser juzgados por el Tribunal Federal 4”, confiaron a Clarín fuentes judiciales.
Ya en abril el juez Torres se había topado más de una vez con el fantasma de “Marcos”. Por ese entonces, en una serie de allanamientos en la villa 1.11.14 se encontraron papelitos con el nombre de su esposa, Silvana Salazar (37), y se detuvo a gente que aparecía imputada o mencionada en la causa del juez federal Jorge Ballestero.
Este último llevó adelante el mayor expediente contra el narco peruano y su banda, pidió su captura y luego su extradición cuando fue detenido en Paraguay, en noviembre de 2007. Finalmente lo procesó y envió a juicio junto con la mitad de su familia. Su esposa y su suegra (Lily Lucila Enriquez Alarcón) son algunos de los parientes que se sentarán junto a él en el debate que ya prepara el Tribunal Oral Federal 6.
Ahora Torres se sumó formalmente a la lista de acusadores, con pruebas que indican que, preso y todo, “Marcos” siguió siendo el dueño de la droga en la 1.11.14 , como siempre indicaron los rumores dentro del barrio. “Daba las órdenes en persona a la gente que iba a verlo a la cárcel. Estamos hablando de paco, cocaína y marihuana”, aseguró uno de los investigadores del caso que estuvo a cargo de la División Operaciones Federales de Drogas Peligrosas de la Federal.
Siguiendo la pista “Marcos”, dentro de la megacausa de “paco” (N° 15.667 iniciada en marzo de 2009 y ya con 128 detenidos), Torres realizó el lunes de la semana pasada 37 allanamientos en la villa del Bajo Flores y diez más en distintos domicilios de la provincia de Buenos Aires . Además revisó la celda de “Marcos” en Ezeiza y la de tres de sus laderos detenidos desde hace algunos meses en el penal de Devoto. En esta cárcel se secuestraron 16 teléfonos celulares, muchos ocultos en pedazos de carne .
Con toda la prueba en su escritorio, el juez llamó a indagatoria a Estrada Gonzáles, que se declaró inocente y puso como coartada, claro, que estaba preso al momento de los hechos que se le imputaban .
Concretamente, la acusación sostiene que Estrada Gonzáles y su banda concentran su poder en el sector de la villa conocido como “El Sendero”, que abarca varias manzanas y debe su nombre al pasado terrorista dentro de Sendero Luminoso de Marcos y otros antiguos caciques peruanos de la zona.
La mayor parte de ellos ya están muertos. Cayeron en el escenario de la guerra entre narcos peruanos que estalló en 2003 y dejó una veintena de cadáveres.
Las sospechas acerca de que el peruano Marco Estrada Gonzáles (47 años, alias “Marcos”) seguía manejando desde la cárcel el negocio de la droga en la Villa 1.11.14 del Bajo Flores pasaron a ser más que conjeturas. El juez federal Sergio Torres acaba de imputarlo formalmente de “comercio de estupefacientes” en una megacausa por venta de paco.
Torres lo vincula a episodios que ocurrieron durante el año pasado y éste, cuando “Marcos” ya estaba preso, acusado en otro expediente de ser el jefe de una asociación ilícita dedicada a la venta de cocaína en el barrio que eligió para radicarse y que vio crecer su poder durante fines de los 90 y principios de 2000.
A Estrada Gonzáles –cuya celda en el Complejo Penitenciario 1 de Ezeiza fue allanada el lunes de la semana pasada– se lo vincula a cinco expedientes incluídos en la megacausa “paco” y que fueron reunidos bajo el número 11.882/2010. La principal pista contra él la dio un ex ladero arrepentido que decidió hablar a mitad de este año, tras caer preso.
“El nos señaló cuáles eran los operativos que ya habíamos hecho que estaban relacionados con la red de Estrada Gonzáles, y nos marcó a los tres integrantes de su banda que habíamos detenido entonces. Todos están por ser juzgados por el Tribunal Federal 4”, confiaron a Clarín fuentes judiciales.
Ya en abril el juez Torres se había topado más de una vez con el fantasma de “Marcos”. Por ese entonces, en una serie de allanamientos en la villa 1.11.14 se encontraron papelitos con el nombre de su esposa, Silvana Salazar (37), y se detuvo a gente que aparecía imputada o mencionada en la causa del juez federal Jorge Ballestero.
Este último llevó adelante el mayor expediente contra el narco peruano y su banda, pidió su captura y luego su extradición cuando fue detenido en Paraguay, en noviembre de 2007. Finalmente lo procesó y envió a juicio junto con la mitad de su familia. Su esposa y su suegra (Lily Lucila Enriquez Alarcón) son algunos de los parientes que se sentarán junto a él en el debate que ya prepara el Tribunal Oral Federal 6.
Ahora Torres se sumó formalmente a la lista de acusadores, con pruebas que indican que, preso y todo, “Marcos” siguió siendo el dueño de la droga en la 1.11.14 , como siempre indicaron los rumores dentro del barrio. “Daba las órdenes en persona a la gente que iba a verlo a la cárcel. Estamos hablando de paco, cocaína y marihuana”, aseguró uno de los investigadores del caso que estuvo a cargo de la División Operaciones Federales de Drogas Peligrosas de la Federal.
Siguiendo la pista “Marcos”, dentro de la megacausa de “paco” (N° 15.667 iniciada en marzo de 2009 y ya con 128 detenidos), Torres realizó el lunes de la semana pasada 37 allanamientos en la villa del Bajo Flores y diez más en distintos domicilios de la provincia de Buenos Aires . Además revisó la celda de “Marcos” en Ezeiza y la de tres de sus laderos detenidos desde hace algunos meses en el penal de Devoto. En esta cárcel se secuestraron 16 teléfonos celulares, muchos ocultos en pedazos de carne .
Con toda la prueba en su escritorio, el juez llamó a indagatoria a Estrada Gonzáles, que se declaró inocente y puso como coartada, claro, que estaba preso al momento de los hechos que se le imputaban .
Concretamente, la acusación sostiene que Estrada Gonzáles y su banda concentran su poder en el sector de la villa conocido como “El Sendero”, que abarca varias manzanas y debe su nombre al pasado terrorista dentro de Sendero Luminoso de Marcos y otros antiguos caciques peruanos de la zona.
La mayor parte de ellos ya están muertos. Cayeron en el escenario de la guerra entre narcos peruanos que estalló en 2003 y dejó una veintena de cadáveres.
lunes, 1 de noviembre de 2010
Mató en una salidera, se confesó en un templo evangelista y lo entregaron a la Policía
01/11/10 - 21:24
Uno de los 3 detenidos por el crimen de Claudio Núñez, ocurrido el jueves en Quilmes cuando volvía de comprar dólares, fue apresado mientras hacía un retiro espiritual. En uno de sus bolsos tenía una pistola.
Quilmes Uno de los tres detenidos por el crimen de Claudio Núñez, ocurrido el jueves en Quilmes cuando volvía de comprar dólares, fue detenido en un retiro espiritual evangelista donde confesó su participación en el hecho y fue entregado a la Policía.
Se trata de un hombre de 28 años que fue detenido el sábado en un templo de Longchamps, partido de Almirante Brown, con una pistola 9 milímetros en uno de sus bolsos.
Tanto este sospechoso como otros dos jóvenes de 21 años que fueron detenidos ayer en allanamientos realizados en la localidad de San Francisco Solano, serán indagados por el fiscal del caso, Ariel Rivas. Fuentes judiciales confirmaron hoy que la Justicia investiga una salidera como la principal hipótesis de trabajo.
Sin embargo, la Policía no cree que sea una salidera bancaria tradicional con un "marcador" o "entregador" en el banco y ahora investiga si los ladrones esperaban a Núñez en su casa porque alguien de su entorno -no un familiar-, entregó el dato de que aquel día el comerciante llegaría a su domicilio con dólares.
"Le agarró cargo de conciencia por lo que hizo y se fue a un retiro espiritual en un templo evangelista donde confesó todo. Alguien llamó y lo detuvimos el sábado", dijo un jefe policial que participa de la investigación. La Policía descubrió que en el bolso que llevó el sospechoso al retiro espiritual había una pistola calibre 9 milímetros que quedó secuestrada en la causa.
Los investigadores profundizaron esta línea y así ayer realizaron dos allanamientos en los que se detuvo a los dos presuntos cómplices. Allí se secuestraron otras dos pistolas calibre 9 milímetros, un revólver y una escopeta que serán sometidas a pericias para determinar si alguna es el arma homicida.
También fueron incautadas una moto y un auto Fiat Duna que se cree son los vehículos empleados por los delincuentes el día del asalto y serán exhibidos a testigos para ver si son reconocidos.
La policía ahora investiga la posible participación de un entregador. "Sabemos que el día del hecho, Núñez estuvo haciendo consultas a gente conocida para comprar dólares. Hay que ver si entre esas personas hubo un entregador", dijo un jefe policial.
Núñez se dedicaba a la compra y venta de autos y el jueves fue a comprar dólares junto a su mujer y su hija a dos bancos de la avenida Calchaquí, primero un Santander Río y luego un Galicia. Luego de comprar en los bancos 10.000 dólares, primero hizo una parada en la casa de su hija, donde estuvieron despidiéndose en la calle durante unos cinco minutos.
"Esto es lo que nos hace dudar de una salidera bancaria porque si los venían siguiendo desde el banco, los delincuentes tuvieron en ese momento el tiempo y la oportunidad para abordarlos y eso no ocurrió", explicó un investigador policial.
Luego, el matrimonio regresó a su casa, en Esquiú al 3200 de Parque Calchaquí, la mujer bajó del auto para abrir el portón y allí fue abordada por uno de los dos delincuentes que habían llegado en una moto.
"Dame todo", le dijo el ladrón a la mujer mientras le apuntaba con un arma en la cabeza y de inmediato ella le revoleó la cartera, donde tenía documentos y una llave, pero no el dinero, el cual estaba escondido debajo de uno de los asientos del auto.
Al ver lo que estaba ocurriendo, el hombre -que practicaba tiro y era legítimo portador de armas-, extrajo una pistola calibre 9 milímetros y disparó contra el ladrón, pero el cómplice que conducía la moto lo sorprendió de espaldas y lo baleó por la nuca. Núñez agonizó en un hospital de la zona durante 24 horas hasta que murió el viernes.
En declaraciones públicas, Daiana Núñez, la hija que acompañó a sus padres a comprar dólares denunció que está convencida de que se trató de una "salidera bancaria" y que fueron "entregados" por una cajera del Banco de Galicia al que concurrieron.
El fiscal Rivas y la Policía secuestraron los videos de los dos bancos por donde pasaron los Núñez y analizan las imágenes para determinar si allí estuvo alguno de los detenidos o si se puede detectar a alguna actitud sospechosa entre los empleados o los ocasionales clientes.
Fuente: Télam
Uno de los 3 detenidos por el crimen de Claudio Núñez, ocurrido el jueves en Quilmes cuando volvía de comprar dólares, fue apresado mientras hacía un retiro espiritual. En uno de sus bolsos tenía una pistola.
Quilmes Uno de los tres detenidos por el crimen de Claudio Núñez, ocurrido el jueves en Quilmes cuando volvía de comprar dólares, fue detenido en un retiro espiritual evangelista donde confesó su participación en el hecho y fue entregado a la Policía.
Se trata de un hombre de 28 años que fue detenido el sábado en un templo de Longchamps, partido de Almirante Brown, con una pistola 9 milímetros en uno de sus bolsos.
Tanto este sospechoso como otros dos jóvenes de 21 años que fueron detenidos ayer en allanamientos realizados en la localidad de San Francisco Solano, serán indagados por el fiscal del caso, Ariel Rivas. Fuentes judiciales confirmaron hoy que la Justicia investiga una salidera como la principal hipótesis de trabajo.
Sin embargo, la Policía no cree que sea una salidera bancaria tradicional con un "marcador" o "entregador" en el banco y ahora investiga si los ladrones esperaban a Núñez en su casa porque alguien de su entorno -no un familiar-, entregó el dato de que aquel día el comerciante llegaría a su domicilio con dólares.
"Le agarró cargo de conciencia por lo que hizo y se fue a un retiro espiritual en un templo evangelista donde confesó todo. Alguien llamó y lo detuvimos el sábado", dijo un jefe policial que participa de la investigación. La Policía descubrió que en el bolso que llevó el sospechoso al retiro espiritual había una pistola calibre 9 milímetros que quedó secuestrada en la causa.
Los investigadores profundizaron esta línea y así ayer realizaron dos allanamientos en los que se detuvo a los dos presuntos cómplices. Allí se secuestraron otras dos pistolas calibre 9 milímetros, un revólver y una escopeta que serán sometidas a pericias para determinar si alguna es el arma homicida.
También fueron incautadas una moto y un auto Fiat Duna que se cree son los vehículos empleados por los delincuentes el día del asalto y serán exhibidos a testigos para ver si son reconocidos.
La policía ahora investiga la posible participación de un entregador. "Sabemos que el día del hecho, Núñez estuvo haciendo consultas a gente conocida para comprar dólares. Hay que ver si entre esas personas hubo un entregador", dijo un jefe policial.
Núñez se dedicaba a la compra y venta de autos y el jueves fue a comprar dólares junto a su mujer y su hija a dos bancos de la avenida Calchaquí, primero un Santander Río y luego un Galicia. Luego de comprar en los bancos 10.000 dólares, primero hizo una parada en la casa de su hija, donde estuvieron despidiéndose en la calle durante unos cinco minutos.
"Esto es lo que nos hace dudar de una salidera bancaria porque si los venían siguiendo desde el banco, los delincuentes tuvieron en ese momento el tiempo y la oportunidad para abordarlos y eso no ocurrió", explicó un investigador policial.
Luego, el matrimonio regresó a su casa, en Esquiú al 3200 de Parque Calchaquí, la mujer bajó del auto para abrir el portón y allí fue abordada por uno de los dos delincuentes que habían llegado en una moto.
"Dame todo", le dijo el ladrón a la mujer mientras le apuntaba con un arma en la cabeza y de inmediato ella le revoleó la cartera, donde tenía documentos y una llave, pero no el dinero, el cual estaba escondido debajo de uno de los asientos del auto.
Al ver lo que estaba ocurriendo, el hombre -que practicaba tiro y era legítimo portador de armas-, extrajo una pistola calibre 9 milímetros y disparó contra el ladrón, pero el cómplice que conducía la moto lo sorprendió de espaldas y lo baleó por la nuca. Núñez agonizó en un hospital de la zona durante 24 horas hasta que murió el viernes.
En declaraciones públicas, Daiana Núñez, la hija que acompañó a sus padres a comprar dólares denunció que está convencida de que se trató de una "salidera bancaria" y que fueron "entregados" por una cajera del Banco de Galicia al que concurrieron.
El fiscal Rivas y la Policía secuestraron los videos de los dos bancos por donde pasaron los Núñez y analizan las imágenes para determinar si allí estuvo alguno de los detenidos o si se puede detectar a alguna actitud sospechosa entre los empleados o los ocasionales clientes.
Fuente: Télam
Disparan desde un auto en Morón y escapan: por lo menos dos heridos graves
01/11/10
Un hombre de 64 años fue alcanzado por dos disparos, en el pulmón y en el riñón, desde un Duna blanco. Unas cuadras antes, otro hombre había sido baleado en la cabeza. Y un tercero en abdomen y piernas. “Venían apuntando a ver a cuántos le daban”, contó el amigo de una víctima a Clarín.com.
PorFLORENCIA CUNZOLO
El sol ya había salido y el viento soplaba fuerte cuando Alberto salió de su casa en Morón, ayer, para buscar el diario y las facturas. El plan de pasar un domingo tranquilo y en familia se frustró en un segundo. Cuando regresaba, desconocidos le dispararon desde un auto: le dieron un tiro en el pulmón y otro en el riñón. Está internado en grave estado en terapia intensiva y comparte sala con otro hombre que fue herido en la cabeza, tres cuadras antes que él, presuntamente por los mismos agresores, quienes aún no fueron detenidos.
Alberto (64) salió de su casa en Guido al 800, ubicada a unas 15 cuadras de la estación de trenes de Morón, alrededor de las 7.30. Compró el diario y las facturas y emprendía el regreso cuando al llegar a Entre Ríos y Sucre, se derrumbó. “Estaba caminando y le dispararon”, contó su amigo Juan Carlos (67) a Clarín.com esta mañana. Según relató, los ocupantes del auto “jugaban a la ruleta rusa”, ya que “no asaltaban gente, venían apuntando a ver a cuántos le daban”. Tres cuadras antes había caído otro hombre tras ser baleado en la cabeza. Le habrían disparado desde el mismo Fiat Duna de color blanco.
A menos de 20 cuadras de dónde fueron atacados y a unas 10 de la estación de Castelar, con diferencia de un puñado de minutos, otro hombre fue elegido como blanco de él o los tiradores. Tiene 52 años y regresaba a su casa en bicicleta cuando fue herido en el abdomen y en la pierna derecha.
Fuentes policiales confirmaron a Clarín.com que los ataques se produjeron sin intenciones de robo y “sin mediar ninguno motivo aparente”.
Efectivos de la Policía se presentaron esta mañana en el Hospital Municipal de Morón para ver si los dos internados allí podían dar precisiones que permitieran atrapar a los agresores. Fue imposible. Alberto está intubado. Un balazo le perforó un pulmón y otro le destrozó un riñón, que tuvieron que extirparle. También está muy grave y no pudo declarar el hombre que recibió el impacto en la cabeza unas cuadras antes que él.
El herido que fue atacado cuando circulaba en su bicicleta también fue atendido de urgencia en ese centro asistencial, pero tras ser intervenido fue derivado por su obra social a una clínica de la Ciudad.
Personal de la Jefatura Distrital, de la DDI de Morón y de la UFI N° 7 buscaban testigos que aporten datos para identificar el auto desde el que salieron los disparos y pistas que permitan atrapar a él o los atacantes (los investigadores creen que es más de uno).
Alberto está casado y tiene una hija. Es plomero y gasista, y “lo único que hizo en la vida fue laburar”, cuenta Juan Carlos, cruzado por el dolor, mientras aguarda que su amigo de toda la vida –se conocen desde los seis años- se recupere.
Un hombre de 64 años fue alcanzado por dos disparos, en el pulmón y en el riñón, desde un Duna blanco. Unas cuadras antes, otro hombre había sido baleado en la cabeza. Y un tercero en abdomen y piernas. “Venían apuntando a ver a cuántos le daban”, contó el amigo de una víctima a Clarín.com.
PorFLORENCIA CUNZOLO
El sol ya había salido y el viento soplaba fuerte cuando Alberto salió de su casa en Morón, ayer, para buscar el diario y las facturas. El plan de pasar un domingo tranquilo y en familia se frustró en un segundo. Cuando regresaba, desconocidos le dispararon desde un auto: le dieron un tiro en el pulmón y otro en el riñón. Está internado en grave estado en terapia intensiva y comparte sala con otro hombre que fue herido en la cabeza, tres cuadras antes que él, presuntamente por los mismos agresores, quienes aún no fueron detenidos.
Alberto (64) salió de su casa en Guido al 800, ubicada a unas 15 cuadras de la estación de trenes de Morón, alrededor de las 7.30. Compró el diario y las facturas y emprendía el regreso cuando al llegar a Entre Ríos y Sucre, se derrumbó. “Estaba caminando y le dispararon”, contó su amigo Juan Carlos (67) a Clarín.com esta mañana. Según relató, los ocupantes del auto “jugaban a la ruleta rusa”, ya que “no asaltaban gente, venían apuntando a ver a cuántos le daban”. Tres cuadras antes había caído otro hombre tras ser baleado en la cabeza. Le habrían disparado desde el mismo Fiat Duna de color blanco.
A menos de 20 cuadras de dónde fueron atacados y a unas 10 de la estación de Castelar, con diferencia de un puñado de minutos, otro hombre fue elegido como blanco de él o los tiradores. Tiene 52 años y regresaba a su casa en bicicleta cuando fue herido en el abdomen y en la pierna derecha.
Fuentes policiales confirmaron a Clarín.com que los ataques se produjeron sin intenciones de robo y “sin mediar ninguno motivo aparente”.
Efectivos de la Policía se presentaron esta mañana en el Hospital Municipal de Morón para ver si los dos internados allí podían dar precisiones que permitieran atrapar a los agresores. Fue imposible. Alberto está intubado. Un balazo le perforó un pulmón y otro le destrozó un riñón, que tuvieron que extirparle. También está muy grave y no pudo declarar el hombre que recibió el impacto en la cabeza unas cuadras antes que él.
El herido que fue atacado cuando circulaba en su bicicleta también fue atendido de urgencia en ese centro asistencial, pero tras ser intervenido fue derivado por su obra social a una clínica de la Ciudad.
Personal de la Jefatura Distrital, de la DDI de Morón y de la UFI N° 7 buscaban testigos que aporten datos para identificar el auto desde el que salieron los disparos y pistas que permitan atrapar a él o los atacantes (los investigadores creen que es más de uno).
Alberto está casado y tiene una hija. Es plomero y gasista, y “lo único que hizo en la vida fue laburar”, cuenta Juan Carlos, cruzado por el dolor, mientras aguarda que su amigo de toda la vida –se conocen desde los seis años- se recupere.
Triple crimen en Chubut: se entregó un joven de 18 años
POLICIALES
02-11-10
Dos hermanos y un sobrino de éstos fueron asesinados a balazos cuando salieron a perseguir a un supuesto ladrón y se pelearon con unos vecinos, en la ciudad chubutense de Comodoro Rivadavia, y por el triple crimen un joven de 18 años se entregó hoy a la Justicia.
Las víctimas fueron identificadas por la policía como Víctor Pichilef (29), Pablo Pichilef (27) y Gustavo Pichilef (20), por cuyos homicidios quedó detenido e imputado Darío Cheuquemán (18).
El comisario Hugo Fabián Luna, jefe de la seccional quinta de Comodoro Rivadavia, informó a Télam que el acusado se entregó esta tarde en la fiscalía donde se instruye la causa.
Según las fuentes policiales, el hecho ocurrió ayer a la madrugada, en proximidades de las calles Hugo García y Marinero López, en el barrio 1311 de Comodoro Rivadavia.
De acuerdo a los pesquisas, todo comenzó cuando los integrantes de la familia Pichilef llegaron a su casa y advirtieron que habían intentado robar en el lugar.
Ante esa situación, los Pichilef salieron a buscar al principal sospechoso, Carlos Fernando Barrientos (20), quien primero se escondió en su casa y luego, al ver que estos tres vecinos la rodeaban, huyó hacia la vivienda de Cheuquemán.
"Barrientos golpeó la puerta de la casa de Cheuquemán y atendió la madre, que abrió la puerta pensando que era su hijo. En ese momento, el perseguido prácticamente ingresó por la fuerza mientras que los Pichilef comenzaron a agredir a la mujer", explicó el comisario Luna.
Al joven Cheuquemán se lo acusa de haber intervenido en la pelea entre vecinos y disparado contra los dos hermanos y el sobrino de éstos, quienes murieron baleados.
Los investigadores dijeron que Víctor recibió un disparo en la espalda, Pablo un tiro en el tórax y Gustavo recibió dos impactos de bala, uno en el cuello y otro en el antebrazo derecho.
Según las fuentes, dos de ellos murieron en el acto y el restante fue trasladado a un centro asistencial de la zona y falleció mientras era asistido por los médicos.
Tras el triple crimen, los investigadores identificaron a Cheuquemán como el principal sospechoso y desde ayer realizaron varios operativos para localizarlo hasta que esta tarde se entregó.
En tanto, el jefe policial consultado agregó que aún no fue secuestrado el revólver calibre 38 con el cual se efectuaron los disparos mortales.
Con este triple crimen, suman 30 las muertes violentas ocurridas en lo que va del año en Comodoro Rivadavia.
Respecto de esa situación, el ministro de gobierno del Chubut, Héctor Miguel Castro, indicó: "Más que preocupados estamos ocupados con lo que ocurre en Comodoro Rivadavia, pero los hechos fatales no tienen que ver con la inseguridad sino con la violencia".
02-11-10
Dos hermanos y un sobrino de éstos fueron asesinados a balazos cuando salieron a perseguir a un supuesto ladrón y se pelearon con unos vecinos, en la ciudad chubutense de Comodoro Rivadavia, y por el triple crimen un joven de 18 años se entregó hoy a la Justicia.
Las víctimas fueron identificadas por la policía como Víctor Pichilef (29), Pablo Pichilef (27) y Gustavo Pichilef (20), por cuyos homicidios quedó detenido e imputado Darío Cheuquemán (18).
El comisario Hugo Fabián Luna, jefe de la seccional quinta de Comodoro Rivadavia, informó a Télam que el acusado se entregó esta tarde en la fiscalía donde se instruye la causa.
Según las fuentes policiales, el hecho ocurrió ayer a la madrugada, en proximidades de las calles Hugo García y Marinero López, en el barrio 1311 de Comodoro Rivadavia.
De acuerdo a los pesquisas, todo comenzó cuando los integrantes de la familia Pichilef llegaron a su casa y advirtieron que habían intentado robar en el lugar.
Ante esa situación, los Pichilef salieron a buscar al principal sospechoso, Carlos Fernando Barrientos (20), quien primero se escondió en su casa y luego, al ver que estos tres vecinos la rodeaban, huyó hacia la vivienda de Cheuquemán.
"Barrientos golpeó la puerta de la casa de Cheuquemán y atendió la madre, que abrió la puerta pensando que era su hijo. En ese momento, el perseguido prácticamente ingresó por la fuerza mientras que los Pichilef comenzaron a agredir a la mujer", explicó el comisario Luna.
Al joven Cheuquemán se lo acusa de haber intervenido en la pelea entre vecinos y disparado contra los dos hermanos y el sobrino de éstos, quienes murieron baleados.
Los investigadores dijeron que Víctor recibió un disparo en la espalda, Pablo un tiro en el tórax y Gustavo recibió dos impactos de bala, uno en el cuello y otro en el antebrazo derecho.
Según las fuentes, dos de ellos murieron en el acto y el restante fue trasladado a un centro asistencial de la zona y falleció mientras era asistido por los médicos.
Tras el triple crimen, los investigadores identificaron a Cheuquemán como el principal sospechoso y desde ayer realizaron varios operativos para localizarlo hasta que esta tarde se entregó.
En tanto, el jefe policial consultado agregó que aún no fue secuestrado el revólver calibre 38 con el cual se efectuaron los disparos mortales.
Con este triple crimen, suman 30 las muertes violentas ocurridas en lo que va del año en Comodoro Rivadavia.
Respecto de esa situación, el ministro de gobierno del Chubut, Héctor Miguel Castro, indicó: "Más que preocupados estamos ocupados con lo que ocurre en Comodoro Rivadavia, pero los hechos fatales no tienen que ver con la inseguridad sino con la violencia".
domingo, 31 de octubre de 2010
La hija de la víctima de una salidera le apunta a una cajera
31/10/10
“Yo estoy segura de que nos marcó la cajera del Banco Galicia. Esto no fue un asalto al voleo, fue una salidera bancaria”. De esta manera, Diana Núñez (21), la hija del vendedor de autos que murió el viernes tras un intento de robo en la puerta de su casa de Quilmes Oeste, reafirmó que sospecha de una de las empleadas que atendieron a su padre, a su madre y a ella durante una compra de dólares.
Tal como ya informó Clarín , la salidera ocurrió el jueves al mediodía. Claudio Núñez (49) se resistió a los tiros y recibió un balazo en la cabeza al querer defender a su esposa e intentar evitar el asalto. Todo se produjo mientras la mujer abría el portón de su casa, en Esquiú al 3200 (en Parque Calchaquí). Diana, la hija de ambos, los había acompañado durante los trámites bancarios pero ya no estaba con ellos.
Los dos motochorros que actuaron en el golpe escaparon ilesos pero sin los dólares. La víctima fue internada de urgencia en estado de coma irreversible y finalmente murió el viernes, tras agonizar 24 horas.
“A mí ya me robaron millones de veces y hasta me pusieron un arma en la cabeza. Esto fue distinto”, le dijo la joven a Clarín . “A mi mamá le dijeron: ‘Dame la plata’ ; no le dijeron: ‘Dame la cartera’. Sabían que tenía dinero”, precisó.
“Primero fuimos a un Santander Río, en avenida Calchaquí y 12 de Octubre (en Quilmes). Mi mamá cambió 5.000 dólares y yo cobré mi sueldo. Después fuimos a comprar 10.000 más al Galicia de la esquina. Ahí empezó lo extraño”, detalló Diana. “La cajera le dijo a mamá que no le podía cambiar, después hizo pasar a un tipo que estaba atrás y que no hizo ninguna operación y al final la cambió de ventanilla. Su actitud fue rara todo el tiempo y estaba nerviosa”.
“Yo estoy segura de que nos marcó la cajera del Banco Galicia. Esto no fue un asalto al voleo, fue una salidera bancaria”. De esta manera, Diana Núñez (21), la hija del vendedor de autos que murió el viernes tras un intento de robo en la puerta de su casa de Quilmes Oeste, reafirmó que sospecha de una de las empleadas que atendieron a su padre, a su madre y a ella durante una compra de dólares.
Tal como ya informó Clarín , la salidera ocurrió el jueves al mediodía. Claudio Núñez (49) se resistió a los tiros y recibió un balazo en la cabeza al querer defender a su esposa e intentar evitar el asalto. Todo se produjo mientras la mujer abría el portón de su casa, en Esquiú al 3200 (en Parque Calchaquí). Diana, la hija de ambos, los había acompañado durante los trámites bancarios pero ya no estaba con ellos.
Los dos motochorros que actuaron en el golpe escaparon ilesos pero sin los dólares. La víctima fue internada de urgencia en estado de coma irreversible y finalmente murió el viernes, tras agonizar 24 horas.
“A mí ya me robaron millones de veces y hasta me pusieron un arma en la cabeza. Esto fue distinto”, le dijo la joven a Clarín . “A mi mamá le dijeron: ‘Dame la plata’ ; no le dijeron: ‘Dame la cartera’. Sabían que tenía dinero”, precisó.
“Primero fuimos a un Santander Río, en avenida Calchaquí y 12 de Octubre (en Quilmes). Mi mamá cambió 5.000 dólares y yo cobré mi sueldo. Después fuimos a comprar 10.000 más al Galicia de la esquina. Ahí empezó lo extraño”, detalló Diana. “La cajera le dijo a mamá que no le podía cambiar, después hizo pasar a un tipo que estaba atrás y que no hizo ninguna operación y al final la cambió de ventanilla. Su actitud fue rara todo el tiempo y estaba nerviosa”.
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