08/11/10 - 15:54
Tres ladrones sorprendieron al encargado del hotel del Sindicato de Panaderos y se llevaron los televisores. La Policía detuvo a dos y recuperó el botín.
Mar de Ajó La policía detuvo a dos ladrones cuando escapaban en una camioneta luego de robar 24 televisores de plasma y otros objetos de valor de un hotel de la localidad balnearia de Mar de Ajó.
Tres ladrones armados ingresaron el sábado por la noche en el hotel que el Sindicato de Panaderos tiene en la calle Belgrano 1268 y redujeron al encargado, a quien maniataron y dejaron encerrado en el baño.
El robo fue cometido en las últimas horas del sábado en el hotel de pasajeros que el sindicato de panaderos posee en la calle Belgrano 1268.
Con la situación bajo control, cargaron 24 televisores LCD y otras pertenencias en una camioneta y escaparon, uno a bordo de ese vehículo y los otros dos en un auto de apoyo.
Personal de la Jefatura Departamental del Partido de La Costa, puso en marcha un operativo cerrojo en rutas y caminos de la zona que permitió localizar la camioneta en la ruta interbalnearia 11, cuando era transportada por una grúa de auxilio. La Policía detuvo al conductor de la camioneta, en la que estaba el botín.
Los otros dos asaltantes escaparon, pero uno de ellos fue capturado al llegar a General Lavalle tras un breve tiroteo.
martes, 9 de noviembre de 2010
“Si me tienen que matar, mátenme acá, pero a mi casa no entra nadie”
09/11/10 - 02:08
PorLiliana Caruso
Aún le juegan en contra los nervios de haber estado más de dos horas en manos de cuatro delincuentes, huyendo de la Policía a toda velocidad por el conurbano bonaerense, después de negarse terminantemente a que los ladrones se le metieran en su casa. La persecución terminó trágicamente: los asaltantes chocaron el auto de Cristian, robaron otro y volvieron a chocar. Tres de ellos terminaron muertos y el otro está internado en estado grave.
“Me pareció una eternidad”, dice Cristian, mientras habla con Clarín en el pasillo de entrada a su casa de Valentín Alsina. Aún tiene la misma ropa con la que los ladrones se lo llevaron desde las últimas horas del domingo hasta ya entrada la madrugada de ayer. Todavía tirita. “Es que yo sólo salí a comprar cigarrillos con lo puesto, un jean, una remera transpirada y unas alpargatas. Había padecido el calor de todo el día y no pensé que iba a terminar muerto de frío. Me salvó que en el auto tenía un pulóver de hilo y a la madrugada me cubrí con eso cuando terminó el secuestro y estuve haciendo la denuncia en la comisaría. Todavía estoy shockeado, tengo una mezcla de cansancio y susto”.
Pese al infierno que vivió, Cristian, que trabaja como vendedor en una empresa del barrio porteño de Belgrano, se toma su tiempo para hablar con Clarín y trata de poner paños fríos. “Tengo que agradecer que no me hicieron nada, que estoy vivo”, dice, aunque su relato se hace dramático cuando cuenta que los ladrones, al ver que no tenía ni la billetera ni tarjetas de crédito o débito encima, le ordenaron ir a su casa. Pero Cristian se plantó: “Si me tienen que matar, mátenme acá, pero a mi casa no entra nadie”, les contestó. Y agrega ahora: “Yo tenía claro que iba a negociar con ellos cualquier cosa menos eso”.
No se arrepiente de haberlo dicho. “Seguramente pudo ocurrir que ahora no estaría acá contando esta historia, pero no me importa. Primero y ante todo no iba a permitir que tocaran a mi familia. Encima después me enteré que mi nene de 8 años le decía a mi mujer que yo no había entrado el auto, que no había vuelto porque no había sentido la puerta del garage. El ya sospechaba que algo raro pasaba”, recuerda Cristian.
Lo que pasaba es que había salido a las 22.20 del domingo a comprar cigarrillos. Sólo llevaba encima 20 pesos, un encendedor y las llaves del Peugeot 307 para guardarlo en el garage.
Fue allí cuando lo interceptaron. “Apenas los vi por el espejo, me dije: ’estoy perdido’, y me bajé enseguida para evitar cualquier otra cosa. Les dije que se llevaran todo. Me sacaron lo poco que tenía y la alianza. Y ahí me apretaron en el asiento de atrás, con tres pibes que iban conmigo. Uno me apoyaba el brazo en la cabeza para que no me levantara. Otro me apuntaba con un arma. Me pedían que no los mirara y que no dijera nada. En ese momento se te cruzan miles de cosas por la cabeza, pero me quedé tranquilo”.
Dentro del auto, recuerda, los ladrones revisaban todo y encontraron la llave de su oficina en Belgrano. Le dijeron que irían hacia allá, pero Cristian les advirtió que sonaría la alarma y que “en minutos la Policía los iba a rodear”, por lo que rápidamente desistieron.
Después tuvieron tiempo de preguntarle sobre la foto de un nene en unas tarjetas de invitaciones.
–“¿Este es tu hijo?”, le dijeron los delincuentes.
Cristian respondió: “Soy yo cuando tenía dos años. Lo que pasa es que cumplo 40 el 20 de noviembre y estoy preparando una fiesta con esas invitaciones”.
–”Ah, saliste lindo”, le dijo el que lo apuntaba con un arma a la cabeza.
Mientras todo eso ocurría, un patrullero había visto pasar el 307 con cinco personas arriba y comenzó a seguirlo para tratar de identificar a sus ocupantes. Ya no estaban en Lanús, sino en Villa Luzuriaga, en La Matanza, hacia donde los ladrones estaban llevando el coche. “Yo creo que estaban confundidos y medio perdidos, me preguntaron a mí cómo llegar a la General Paz y después aparecimos en ese lugar”, recuerda Cristian.
Cuando los ladrones vieron el patrullero, aceleraron. La víctima del asalto asegura que allí vivió su peor momento.
“La sirena sonaba y los ladrones aceleraban cada vez más. Pensé que me mataban. El auto se iba para todos lados y fue tremendo cuando volamos al agarrar la cuneta. Chocamos contra un poste. No puedo creer que solamente me hice un raspón”, dice, y muestra su brazo izquierdo con huellas de haber sufrido un fuerte golpe.
En ese momento, los cuatro ladrones se bajaron del coche, corrieron unos metros y le apuntaron al dueño de un Fiat Siena. Lo hicieron bajar y continuaron huyendo en este nuevo auto, aunque ya sin rehenes.
Cristian quedó solo en su coche chocado. “Cuando la Policía vino al auto me apuntó y les grité: ‘Este es mi auto, soy el rehén’. Se ve que me identificaron sin que insistiera mucho por la cara de susto que tenía”.
Allí fueron los vecinos los que ayudaron al hombre a llamar a su familia, que llegó desesperada un rato después.
Los asaltantes seguían escapando con el Siena hasta que perdieron el control unas cuadras más adelante y chocaron violentamente contra un árbol. El auto quedó completamente destruído. Dos de ellos murieron en el acto y otros dos quedaron gravemente heridos. Uno murió más tarde, en el hospital; el único sobreviviente de los ladrones seguía anoche en estado de agonía.
Dos de los asaltantes muertos eran menores. El otro tenía 25 años.
Cristian se enteró de cómo terminó todo cuando fue a hacer la denuncia a la comisaría de Valentín Alsina, ya en plena madrugada de ayer. “Fue terrible. Mientras esperaba, vi a la familia de los chicos ladrones llorando.Un drama. En un momento hasta me dieron pena. No puedo decir otra cosa. De todas formas, quiero que alguien haga algo porque esto es insostenible. Hay que buscar una salida a todo este problema de la inseguridad”.
PorLiliana Caruso
Aún le juegan en contra los nervios de haber estado más de dos horas en manos de cuatro delincuentes, huyendo de la Policía a toda velocidad por el conurbano bonaerense, después de negarse terminantemente a que los ladrones se le metieran en su casa. La persecución terminó trágicamente: los asaltantes chocaron el auto de Cristian, robaron otro y volvieron a chocar. Tres de ellos terminaron muertos y el otro está internado en estado grave.
“Me pareció una eternidad”, dice Cristian, mientras habla con Clarín en el pasillo de entrada a su casa de Valentín Alsina. Aún tiene la misma ropa con la que los ladrones se lo llevaron desde las últimas horas del domingo hasta ya entrada la madrugada de ayer. Todavía tirita. “Es que yo sólo salí a comprar cigarrillos con lo puesto, un jean, una remera transpirada y unas alpargatas. Había padecido el calor de todo el día y no pensé que iba a terminar muerto de frío. Me salvó que en el auto tenía un pulóver de hilo y a la madrugada me cubrí con eso cuando terminó el secuestro y estuve haciendo la denuncia en la comisaría. Todavía estoy shockeado, tengo una mezcla de cansancio y susto”.
Pese al infierno que vivió, Cristian, que trabaja como vendedor en una empresa del barrio porteño de Belgrano, se toma su tiempo para hablar con Clarín y trata de poner paños fríos. “Tengo que agradecer que no me hicieron nada, que estoy vivo”, dice, aunque su relato se hace dramático cuando cuenta que los ladrones, al ver que no tenía ni la billetera ni tarjetas de crédito o débito encima, le ordenaron ir a su casa. Pero Cristian se plantó: “Si me tienen que matar, mátenme acá, pero a mi casa no entra nadie”, les contestó. Y agrega ahora: “Yo tenía claro que iba a negociar con ellos cualquier cosa menos eso”.
No se arrepiente de haberlo dicho. “Seguramente pudo ocurrir que ahora no estaría acá contando esta historia, pero no me importa. Primero y ante todo no iba a permitir que tocaran a mi familia. Encima después me enteré que mi nene de 8 años le decía a mi mujer que yo no había entrado el auto, que no había vuelto porque no había sentido la puerta del garage. El ya sospechaba que algo raro pasaba”, recuerda Cristian.
Lo que pasaba es que había salido a las 22.20 del domingo a comprar cigarrillos. Sólo llevaba encima 20 pesos, un encendedor y las llaves del Peugeot 307 para guardarlo en el garage.
Fue allí cuando lo interceptaron. “Apenas los vi por el espejo, me dije: ’estoy perdido’, y me bajé enseguida para evitar cualquier otra cosa. Les dije que se llevaran todo. Me sacaron lo poco que tenía y la alianza. Y ahí me apretaron en el asiento de atrás, con tres pibes que iban conmigo. Uno me apoyaba el brazo en la cabeza para que no me levantara. Otro me apuntaba con un arma. Me pedían que no los mirara y que no dijera nada. En ese momento se te cruzan miles de cosas por la cabeza, pero me quedé tranquilo”.
Dentro del auto, recuerda, los ladrones revisaban todo y encontraron la llave de su oficina en Belgrano. Le dijeron que irían hacia allá, pero Cristian les advirtió que sonaría la alarma y que “en minutos la Policía los iba a rodear”, por lo que rápidamente desistieron.
Después tuvieron tiempo de preguntarle sobre la foto de un nene en unas tarjetas de invitaciones.
–“¿Este es tu hijo?”, le dijeron los delincuentes.
Cristian respondió: “Soy yo cuando tenía dos años. Lo que pasa es que cumplo 40 el 20 de noviembre y estoy preparando una fiesta con esas invitaciones”.
–”Ah, saliste lindo”, le dijo el que lo apuntaba con un arma a la cabeza.
Mientras todo eso ocurría, un patrullero había visto pasar el 307 con cinco personas arriba y comenzó a seguirlo para tratar de identificar a sus ocupantes. Ya no estaban en Lanús, sino en Villa Luzuriaga, en La Matanza, hacia donde los ladrones estaban llevando el coche. “Yo creo que estaban confundidos y medio perdidos, me preguntaron a mí cómo llegar a la General Paz y después aparecimos en ese lugar”, recuerda Cristian.
Cuando los ladrones vieron el patrullero, aceleraron. La víctima del asalto asegura que allí vivió su peor momento.
“La sirena sonaba y los ladrones aceleraban cada vez más. Pensé que me mataban. El auto se iba para todos lados y fue tremendo cuando volamos al agarrar la cuneta. Chocamos contra un poste. No puedo creer que solamente me hice un raspón”, dice, y muestra su brazo izquierdo con huellas de haber sufrido un fuerte golpe.
En ese momento, los cuatro ladrones se bajaron del coche, corrieron unos metros y le apuntaron al dueño de un Fiat Siena. Lo hicieron bajar y continuaron huyendo en este nuevo auto, aunque ya sin rehenes.
Cristian quedó solo en su coche chocado. “Cuando la Policía vino al auto me apuntó y les grité: ‘Este es mi auto, soy el rehén’. Se ve que me identificaron sin que insistiera mucho por la cara de susto que tenía”.
Allí fueron los vecinos los que ayudaron al hombre a llamar a su familia, que llegó desesperada un rato después.
Los asaltantes seguían escapando con el Siena hasta que perdieron el control unas cuadras más adelante y chocaron violentamente contra un árbol. El auto quedó completamente destruído. Dos de ellos murieron en el acto y otros dos quedaron gravemente heridos. Uno murió más tarde, en el hospital; el único sobreviviente de los ladrones seguía anoche en estado de agonía.
Dos de los asaltantes muertos eran menores. El otro tenía 25 años.
Cristian se enteró de cómo terminó todo cuando fue a hacer la denuncia a la comisaría de Valentín Alsina, ya en plena madrugada de ayer. “Fue terrible. Mientras esperaba, vi a la familia de los chicos ladrones llorando.Un drama. En un momento hasta me dieron pena. No puedo decir otra cosa. De todas formas, quiero que alguien haga algo porque esto es insostenible. Hay que buscar una salida a todo este problema de la inseguridad”.
Una pareja de policías discutió y se atacó a balazos
09/11/10
Una pareja de policías que discutía acaloradamente se trenzó en una pelea que terminó con los dos agentes heridos de bala . El hombre recibió un disparo en el cuello que ingresó por la parte delantera y salió cerca de la nuca, mientras que la mujer sufrió fractura de peroné en su pierna izquierda a raíz de otro disparo. Según se informó desde el hospital Ramón Carrillo de Bariloche, ambos están fuera de peligro.
La Justicia ordenó la detención preventiva de los dos agentes en el hospital en el que permanecen internados, mientras tramita una causa por tentativa de homicidio en la que se investiga cómo ocurrieron los hechos.
La pelea tuvo lugar en el barrio El Frutillar, sobre la ruta Herman que conduce a El Bolsón. Según informó el jefe de la Regional Tercera, Edgardo Pérez, los agentes –ambos de 29 años– llegaron a las 7.30 de la mañana a la casa donde viven. Un vecino de la pareja escuchó una pelea, dos estampidos y, unos segundos después, el pedido de auxilio de la mujer. Cuando salió encontró a su vecina sentada, llorando, con una herida de bala en una pierna. El otro policía estaba adentro, tendido en el piso.
El juez Ricardo Calcagno secuestró las armas reglamentarias y ordenó pruebas de parafina para los detenidos. “Todavía no hay precisiones porque no se determinó quién hizo el primer disparo ”, dijo el comisario Pérez.
La agente trabaja en el Departamento de Investigaciones y Toxicomanía y su pareja en la Comisaría 27a., junto a la base del Teleférico Cerro Otto.
Este hecho ocurre en medio de fuertes críticas a la Policía de Río Negro tras repetidos casos de gatillo fácil , en algunos de los cuales fueron asesinados adolescentes. El último ocurrió dos semanas atrás. Se suman casos de abusos, palizas y torturas en comisarías.
Una pareja de policías que discutía acaloradamente se trenzó en una pelea que terminó con los dos agentes heridos de bala . El hombre recibió un disparo en el cuello que ingresó por la parte delantera y salió cerca de la nuca, mientras que la mujer sufrió fractura de peroné en su pierna izquierda a raíz de otro disparo. Según se informó desde el hospital Ramón Carrillo de Bariloche, ambos están fuera de peligro.
La Justicia ordenó la detención preventiva de los dos agentes en el hospital en el que permanecen internados, mientras tramita una causa por tentativa de homicidio en la que se investiga cómo ocurrieron los hechos.
La pelea tuvo lugar en el barrio El Frutillar, sobre la ruta Herman que conduce a El Bolsón. Según informó el jefe de la Regional Tercera, Edgardo Pérez, los agentes –ambos de 29 años– llegaron a las 7.30 de la mañana a la casa donde viven. Un vecino de la pareja escuchó una pelea, dos estampidos y, unos segundos después, el pedido de auxilio de la mujer. Cuando salió encontró a su vecina sentada, llorando, con una herida de bala en una pierna. El otro policía estaba adentro, tendido en el piso.
El juez Ricardo Calcagno secuestró las armas reglamentarias y ordenó pruebas de parafina para los detenidos. “Todavía no hay precisiones porque no se determinó quién hizo el primer disparo ”, dijo el comisario Pérez.
La agente trabaja en el Departamento de Investigaciones y Toxicomanía y su pareja en la Comisaría 27a., junto a la base del Teleférico Cerro Otto.
Este hecho ocurre en medio de fuertes críticas a la Policía de Río Negro tras repetidos casos de gatillo fácil , en algunos de los cuales fueron asesinados adolescentes. El último ocurrió dos semanas atrás. Se suman casos de abusos, palizas y torturas en comisarías.
En una pelea, hieren de un tiro a un nene de cinco años
09/11/10
En un confuso episodio un nene de cinco años fue herido de un balazo cuando un hombre, que mantenía un conflicto con su papá, atacó a tiros la vivienda en la que se encontraba, en las afueras de La Plata. El chico tuvo que ser operado por una severa lesión en la oreja y anoche seguía internado pero fuera de peligro .
El presunto agresor fue detenido poco después, pero también tuvo que ser derivado a un hospital. Es que el papá de Jeremías (se reserva el apellido por tratarse de un menor de edad) se habría defendido a los tiros e hirió en una pierna al atacante , quien estuvo internado y luego fue derivado a un centro de detención.
El violento episodio ocurrió el fin de semana en una casa de la calle 99 y 121 bis del barrio de Villa Ponsati. De acuerdo con fuentes policiales, a la tarde llegó hasta allí un Ford Falcon gris y desde el interior de ese vehículo se efectuaron varios disparos con un arma calibre 22 .
La secuencia fue breve porque enseguida padre del chico disparó contra el atacante, presuntamente con una pistola 9 milímetros. Entonces el vehículo arrancó a toda velocidad y desapareció.
En ese momento la familia vio al chico que asustado y ensangrentado pedía ayuda a los gritos . Enseguida un vecino hizo un llamado para pedir asistencia médica y a los pocos minutos el nene fue llevado hasta el Hospital de Niños de La Plata. Anoche permanecía internado allí pero fuera de peligro, luego de ser intervenido quirúrgicamente.
Luego del tiroteo y con los datos aportados por el padre del nene, cerca del sitio del ataque personal policial de la seccional 16° detuvo a Guillermo Margelish, de 38 años, quien se movilizaba en el Falcon. El auto tenía varios vidrios rotos , presuntamente por impactos de bala y en el interior había una gran cantidad de manchas de sangre. Según fuentes del caso, el conductor logró manejar algunas cuadras con una herida de bala en una pierna.
Margelish quedó detenido, pero tuvo que ser trasladado al hospital “Rodolfo Rossi”, donde fue atendida su herida y permaneció unas pocas horas. Luego fue trasladado a una comisaría. Está acusado por “ abuso de arma y tentativa de homicidio ” y la causa quedó a cargo del fiscal Marcelo Romero.
“El niño perdió su pabellón auricular y salvó su vida de milagro. Fue a raíz de un enfrentamiento armado entre familias”, explicó ayer Romero.
De acuerdo a fuentes judiciales, los hombres que se tirotearon estarían enfrentados por cuestiones relacionadas con la comercialización ilegal de drogas. Y en medio de la brutal disputa quedó expuesto y terminó herido el chico de cinco años que, por centímetros, no recibió el tiro en la cabeza.
En un confuso episodio un nene de cinco años fue herido de un balazo cuando un hombre, que mantenía un conflicto con su papá, atacó a tiros la vivienda en la que se encontraba, en las afueras de La Plata. El chico tuvo que ser operado por una severa lesión en la oreja y anoche seguía internado pero fuera de peligro .
El presunto agresor fue detenido poco después, pero también tuvo que ser derivado a un hospital. Es que el papá de Jeremías (se reserva el apellido por tratarse de un menor de edad) se habría defendido a los tiros e hirió en una pierna al atacante , quien estuvo internado y luego fue derivado a un centro de detención.
El violento episodio ocurrió el fin de semana en una casa de la calle 99 y 121 bis del barrio de Villa Ponsati. De acuerdo con fuentes policiales, a la tarde llegó hasta allí un Ford Falcon gris y desde el interior de ese vehículo se efectuaron varios disparos con un arma calibre 22 .
La secuencia fue breve porque enseguida padre del chico disparó contra el atacante, presuntamente con una pistola 9 milímetros. Entonces el vehículo arrancó a toda velocidad y desapareció.
En ese momento la familia vio al chico que asustado y ensangrentado pedía ayuda a los gritos . Enseguida un vecino hizo un llamado para pedir asistencia médica y a los pocos minutos el nene fue llevado hasta el Hospital de Niños de La Plata. Anoche permanecía internado allí pero fuera de peligro, luego de ser intervenido quirúrgicamente.
Luego del tiroteo y con los datos aportados por el padre del nene, cerca del sitio del ataque personal policial de la seccional 16° detuvo a Guillermo Margelish, de 38 años, quien se movilizaba en el Falcon. El auto tenía varios vidrios rotos , presuntamente por impactos de bala y en el interior había una gran cantidad de manchas de sangre. Según fuentes del caso, el conductor logró manejar algunas cuadras con una herida de bala en una pierna.
Margelish quedó detenido, pero tuvo que ser trasladado al hospital “Rodolfo Rossi”, donde fue atendida su herida y permaneció unas pocas horas. Luego fue trasladado a una comisaría. Está acusado por “ abuso de arma y tentativa de homicidio ” y la causa quedó a cargo del fiscal Marcelo Romero.
“El niño perdió su pabellón auricular y salvó su vida de milagro. Fue a raíz de un enfrentamiento armado entre familias”, explicó ayer Romero.
De acuerdo a fuentes judiciales, los hombres que se tirotearon estarían enfrentados por cuestiones relacionadas con la comercialización ilegal de drogas. Y en medio de la brutal disputa quedó expuesto y terminó herido el chico de cinco años que, por centímetros, no recibió el tiro en la cabeza.
Matan a un joven tras un partido de fútbol
09/11/10
El domingo por la tarde, dos equipos de jóvenes jugaban al fútbol en una cancha de la Villa 21 de Barracas. El partido se había armado de argentinos contra paraguayos.
Habían apostado dinero y se jugaba fuerte . Antes de que termine el segundo tiempo hubo una discusión que terminó de forma trágica: los jugadores del equipo de argentinos sacaron armas y balearon a sus rivales . Un joven murió y dos fueron heridos, todos de nacionalidad paraguaya.
La Villa 21, ubicada en el barrio de Barracas, es una de las zonas más calientes de la Ciudad junto a la Villa 1.11.14 del Bajo Flores. El domingo, en una cancha ubicada en las inmediaciones de Luna y las vías del ferrocarril Belgrano Sur, se había armado el desafío.
Según fuentes policiales, la discusión arrancó poco antes del final del partido porque no se ponían de acuerdo con el resultado. Varios jugadores del equipo de argentinos salieron corriendo, volvieron armados y empezaron a disparar.
Un hombre recibió un balazo en la espalda y murió en el hospital Penna. El segundo herido tenía un balazo en el abdomen y el tercero en el brazo y en la pierna. Los dos quedaron en terapia intensiva.
El domingo por la tarde, dos equipos de jóvenes jugaban al fútbol en una cancha de la Villa 21 de Barracas. El partido se había armado de argentinos contra paraguayos.
Habían apostado dinero y se jugaba fuerte . Antes de que termine el segundo tiempo hubo una discusión que terminó de forma trágica: los jugadores del equipo de argentinos sacaron armas y balearon a sus rivales . Un joven murió y dos fueron heridos, todos de nacionalidad paraguaya.
La Villa 21, ubicada en el barrio de Barracas, es una de las zonas más calientes de la Ciudad junto a la Villa 1.11.14 del Bajo Flores. El domingo, en una cancha ubicada en las inmediaciones de Luna y las vías del ferrocarril Belgrano Sur, se había armado el desafío.
Según fuentes policiales, la discusión arrancó poco antes del final del partido porque no se ponían de acuerdo con el resultado. Varios jugadores del equipo de argentinos salieron corriendo, volvieron armados y empezaron a disparar.
Un hombre recibió un balazo en la espalda y murió en el hospital Penna. El segundo herido tenía un balazo en el abdomen y el tercero en el brazo y en la pierna. Los dos quedaron en terapia intensiva.
Asesinaron de un balazo en la cabeza al dueño de una inmobiliaria de Almagro
09/11/10 - 08:05
Fue identificado como Francisco Américo De Luca. Fue hallado tirado en el baño. La Policía intenta establecer si se trató de un robo.
El dueño de una inmobiliaria del barrio porteño de Almagro fue asesinado en las últimas horas de un balazo en la cabeza y la policía trataba esta mañana de establecer si se trató de un robo.
El hecho fue cometido anoche en la oficina de la inmobiliaria De Luca, situada en la calle Boedo al 100, casi esquina Hipólito Yrigoyen. Fuentes policiales informaron que el cadáver del propietario del comercio, identificado como Francisco Américo De Luca, de 55 años, fue encontrado tirado en el baño sobre un gran charco de sangre.
Las primeras pericias determinaron que la víctima presentaba una herida de bala en la cabeza, a la altura de la sien izquierda. Investiga lo ocurrido la comisaría décima, donde se instruyeron las primeras actuaciones por "homicidio".
Fue identificado como Francisco Américo De Luca. Fue hallado tirado en el baño. La Policía intenta establecer si se trató de un robo.
El dueño de una inmobiliaria del barrio porteño de Almagro fue asesinado en las últimas horas de un balazo en la cabeza y la policía trataba esta mañana de establecer si se trató de un robo.
El hecho fue cometido anoche en la oficina de la inmobiliaria De Luca, situada en la calle Boedo al 100, casi esquina Hipólito Yrigoyen. Fuentes policiales informaron que el cadáver del propietario del comercio, identificado como Francisco Américo De Luca, de 55 años, fue encontrado tirado en el baño sobre un gran charco de sangre.
Las primeras pericias determinaron que la víctima presentaba una herida de bala en la cabeza, a la altura de la sien izquierda. Investiga lo ocurrido la comisaría décima, donde se instruyeron las primeras actuaciones por "homicidio".
Tirador de Morón: detienen a un adolescente de 16 años
09/11/10 Clarin
Lo acusan de manejar el Fiat blanco desde el que le dispararon a dos hombres hace nueve días. Pero aún no hallaron ni el auto ni el arma usada. Uno de los heridos sigue internado y en estado crítico. Fue reconocido por un testigo de uno de los ataques
Tras una rueda de reconocimiento, un adolescente de 16 años fue identificado como el conductor del Fiat blanco desde el cual balearon a dos personas el pasado fin de semana en Morón. El chico es el primer detenido en el caso del denominado tirador de Morón , dos ataques –aparentemente al voleo– que se produjeron alrededor de las 7.30 de la mañana del domingo 31 de octubre. La persona que identificó al adolescente presenció el ataque contra Alberto Ida, un plomero y gasista de 64 años que continúa internado en el Hospital Municipal de Morón en estado crítico como consecuencia de los dos disparos que recibió.
Los ataques contra Alberto Ida y el vigilador Carlos Alberto Moyano (52), se produjeron en el lapso de diez minutos y a unas veinte cuadras de distancia. La cercanía en tiempo y espacio hizo que inmediatamente se relacionaran los dos ataques. En ambos se descartó rápidamente la posibilidad de un robo y tampoco tomó vuelo la improbable hipótesis de que se tratara de ajustes de cuentas simultáneos. Casi desde el primer día de la investigación se habló de ataques arbitrarios, incluso de una práctica denominada “tiro al pichón”.
En esa misma línea, al joven detenido ayer se le atribuyó el delito de “ tentativa de homicidio calificado por placer ”. El mismo agravante se le atribuyó, en su momento, a Martín Ríos, el tirador de Belgrano.
Las descripciones de los testigos y de una de las víctimas de los ataques coincidían en que los agresores no dijeron nada antes de disparar y que se movían en un Fiat blanco. En principio se habló de un Duna, luego de un 147. Ahora los investigadores dicen que en realidad era un viejo Fiat Uno (visto de frente es muy parecido a un Duna) con patente falsa y el vidrio trasero pintado de blanco.
“El menor fue identificado, en una rueda de reconocimiento, por alguien que vio el ataque a Alberto Ida.
El testigo lo sitúa como conductor del vehículo, aunque no está claro si también efectuó los disparos ”, le comentó a Clarín un jefe policial. Hasta anoche no habían secuestrado ni el vehículo ni el arma usada en los ataques. Fuentes policiales señalaron que detuvieron al joven gracias a un identikit realizado a partir de la descripción que había hecho el testigo que lo identificó ayer. Sin embargo, una fuente de la fiscalía descartó esa posibilidad y señaló que el único identikit que había “ era de perfil y no aportaba mucho ”.
La madre del adolescente habló ayer con la prensa y denunció que la causa contra su hijo “ está armada ”. La mujer aseguró que él no tiene nada que ver con los hechos. Dijo que ella había ido con él a la comisaría para aclarar otro asunto y que lo terminaron incluyendo en la rueda de reconocimiento .
El chico tiene 16 años y vive en Gervasio Pavón, una localidad del partido de Morón que linda con la VII Brigada aérea de Morón. Muy cerca de esa base aérea, pero del lado de Castelar, balearon a Carlos Alberto Moyano. El hombre trabaja como vigilador nocturno y regresaba en bicicleta a su casa cuando en la esquina de Santa María de Oro y Espronceda se le cruzó un Fiat blanco. Del auto bajó alguien y le disparó cuatro veces antes de huir. Los vecinos que auxiliaron al hombre antes de que fuera trasladado a un hospital dicen que les comentó que quien le disparó era “un pendejo”.
El fiscal Matías Rapazzo, de la UFI 7 de Morón, aún no le tomó declaración a Moyano. Sin embargo, es muy probable que se haga una nueva ronda de reconocimiento para ver si el hombre también señala al joven como uno de los que lo balearon, ya que hasta ahora sólo se lo vincula al ataque contra Alberto Ida.
El adolescente quedó detenido por orden del fiscal Pablo Carbejas, del Fuero Penal Juvenil de Morón, tras la rueda de reconocimiento que se hizo ayer en la comisaría 1° de ese partido. Una fuente policial señaló que en realidad el chico ya había sido apresado el jueves pasado en Gervasio Pavón. “Lo detuvieron junto a dos mayores, uno fue liberado, el otro quedó detenido por tenencia de arma de guerra y él después de la rueda de reconocimiento”, explicó.
Los investigadores del caso están convencidos de que en los ataques del domingo 31 de octubre participaron al menos dos personas. Los vecinos que auxiliaron a Moyano, cuentan que él les dijo que una persona conducía pero fue el acompañante el que disparó.
Lo acusan de manejar el Fiat blanco desde el que le dispararon a dos hombres hace nueve días. Pero aún no hallaron ni el auto ni el arma usada. Uno de los heridos sigue internado y en estado crítico. Fue reconocido por un testigo de uno de los ataques
Tras una rueda de reconocimiento, un adolescente de 16 años fue identificado como el conductor del Fiat blanco desde el cual balearon a dos personas el pasado fin de semana en Morón. El chico es el primer detenido en el caso del denominado tirador de Morón , dos ataques –aparentemente al voleo– que se produjeron alrededor de las 7.30 de la mañana del domingo 31 de octubre. La persona que identificó al adolescente presenció el ataque contra Alberto Ida, un plomero y gasista de 64 años que continúa internado en el Hospital Municipal de Morón en estado crítico como consecuencia de los dos disparos que recibió.
Los ataques contra Alberto Ida y el vigilador Carlos Alberto Moyano (52), se produjeron en el lapso de diez minutos y a unas veinte cuadras de distancia. La cercanía en tiempo y espacio hizo que inmediatamente se relacionaran los dos ataques. En ambos se descartó rápidamente la posibilidad de un robo y tampoco tomó vuelo la improbable hipótesis de que se tratara de ajustes de cuentas simultáneos. Casi desde el primer día de la investigación se habló de ataques arbitrarios, incluso de una práctica denominada “tiro al pichón”.
En esa misma línea, al joven detenido ayer se le atribuyó el delito de “ tentativa de homicidio calificado por placer ”. El mismo agravante se le atribuyó, en su momento, a Martín Ríos, el tirador de Belgrano.
Las descripciones de los testigos y de una de las víctimas de los ataques coincidían en que los agresores no dijeron nada antes de disparar y que se movían en un Fiat blanco. En principio se habló de un Duna, luego de un 147. Ahora los investigadores dicen que en realidad era un viejo Fiat Uno (visto de frente es muy parecido a un Duna) con patente falsa y el vidrio trasero pintado de blanco.
“El menor fue identificado, en una rueda de reconocimiento, por alguien que vio el ataque a Alberto Ida.
El testigo lo sitúa como conductor del vehículo, aunque no está claro si también efectuó los disparos ”, le comentó a Clarín un jefe policial. Hasta anoche no habían secuestrado ni el vehículo ni el arma usada en los ataques. Fuentes policiales señalaron que detuvieron al joven gracias a un identikit realizado a partir de la descripción que había hecho el testigo que lo identificó ayer. Sin embargo, una fuente de la fiscalía descartó esa posibilidad y señaló que el único identikit que había “ era de perfil y no aportaba mucho ”.
La madre del adolescente habló ayer con la prensa y denunció que la causa contra su hijo “ está armada ”. La mujer aseguró que él no tiene nada que ver con los hechos. Dijo que ella había ido con él a la comisaría para aclarar otro asunto y que lo terminaron incluyendo en la rueda de reconocimiento .
El chico tiene 16 años y vive en Gervasio Pavón, una localidad del partido de Morón que linda con la VII Brigada aérea de Morón. Muy cerca de esa base aérea, pero del lado de Castelar, balearon a Carlos Alberto Moyano. El hombre trabaja como vigilador nocturno y regresaba en bicicleta a su casa cuando en la esquina de Santa María de Oro y Espronceda se le cruzó un Fiat blanco. Del auto bajó alguien y le disparó cuatro veces antes de huir. Los vecinos que auxiliaron al hombre antes de que fuera trasladado a un hospital dicen que les comentó que quien le disparó era “un pendejo”.
El fiscal Matías Rapazzo, de la UFI 7 de Morón, aún no le tomó declaración a Moyano. Sin embargo, es muy probable que se haga una nueva ronda de reconocimiento para ver si el hombre también señala al joven como uno de los que lo balearon, ya que hasta ahora sólo se lo vincula al ataque contra Alberto Ida.
El adolescente quedó detenido por orden del fiscal Pablo Carbejas, del Fuero Penal Juvenil de Morón, tras la rueda de reconocimiento que se hizo ayer en la comisaría 1° de ese partido. Una fuente policial señaló que en realidad el chico ya había sido apresado el jueves pasado en Gervasio Pavón. “Lo detuvieron junto a dos mayores, uno fue liberado, el otro quedó detenido por tenencia de arma de guerra y él después de la rueda de reconocimiento”, explicó.
Los investigadores del caso están convencidos de que en los ataques del domingo 31 de octubre participaron al menos dos personas. Los vecinos que auxiliaron a Moyano, cuentan que él les dijo que una persona conducía pero fue el acompañante el que disparó.
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