martes, 8 de marzo de 2011

Dijeron que lo había matado un rayo, pero lo asesinaron

08/03/11 Increíble vuelco en un caso, 23 años después Raúl Britos había ido a pescar con dos amigos. Y apareció muerto. Su viuda impulsó una investigación y logró que uno sea juzgado y el otro esté preso. Creen que lo mataron porque sabía de un robo.

PorJulio Rodríguez
SGO DEL ESTERO. CORRESPONSALIA
Aquel día los tres amigos tenían la intención de pasar una buena tarde pescando a orillas del río Salado. El clima se presentaba caluroso y húmedo y en el aire flotaba un olor a lluvia que presagiaba la tormenta que apaciguaría el tremendo calor. Pero terminó en algo trágico: uno de los hombres apareció muerto y los otros dos dijeron que había sido fulminado por un rayo . La familia de ese hombre dudó de esa historia y pidió que se realizara una investigación. Ahora, a 23 años de aquel hecho , uno de esos hombres está en el banquillo de los acusados enfrentando a un tribunal: lo acusan de asesinato . El otro está detenido y también acusado, pero como apeló esa decisión aún no será juzgado.

La historia comienza el 9 de marzo de 1988, cuando Raúl Osvaldo Britos, de 34 años y trabajador de la antigua Compañía Argentina de Teléfonos, fue a pescar cerca de Añatuya, la ciudad donde vivía. Con él iban Claudio Gallo, un ex policía de 29 años y José Luis Llapur, otro joven.

De pronto Gallo y Llapur volvieron al pueblo y contaron lo que había pasado con Britos.

“Lo fulminó un rayo” fue lo primero que dijeron y explicaron que a ellos la descarga no los tocó “de milagro” .

Pero lo que contaban ambos no terminaba de cerrar, mucho menos en Añatuya, un pueblo de unos 20.000 habitantes, conmovido con la muerte de Britos.

Su esposa, con 4 pequeños hijos a cuestas, comenzó a empujar una investigación, porque sospechaba que su esposo había sido asesinado . Y al poco tiempo, las pericias que se hicieron parecían darle la razón: determinaron que el cadáver no tenía signos de una descarga eléctrica, sino que la muerte se había producido por un golpe con un objeto plano y animado .

La insistencia de su esposa, logró que hubiera más estudios y expertos del Departamento de Alta Tensión de la Universidad Tecnológica de Tucumán confirmaron que no había lesiones como las que produce un rayo .

Por largo tiempo, el expediente de la muerte de Britos estuvo cajoneado. Pero doce años después Alberto Chanán –el entonces juez de Añatuya (180 kilómetros al sur de Santiago)– imputó a Gallo y a Llapur por homicidio simple y dictó dos órdenes de captura . Pero ninguno de los dos estaba ya en el pueblo. En ese momento Gallo fue exonerado de la Policía. Recién en junio de 2002, lo detuvieron en una vivienda de la capital santiagueña: la casa estaba a 5 cuadras de la jefatura de la Policía provincial . Había estado prófugo dos años, viviendo en pleno Centro de Santiago; fue visto cuando salió a comer en una parrilla conocida. En cambio Llapur fue detenido el 27 de octubre último. Y lo indagó el entonces juez de Añatuya, Alvaro Mansilla.

En su indagatoria, Llapur ratificó su antiguo relato: dijo que habían ido a pescar en el Salado, junto a Britos y Gallo, que él se agachó para encender un cigarrillo y escuchó un estruendo que lo asustó.

“Era un rayo y la onda expansiva me hizo caer para atrás” , declaró.

Dijo que vio a su amigo Britos caído y fue a ver qué le había pasado. Pensó que aún seguía protegiéndose de la tormenta; entonces, contó que le pateó los pies y le dijo: “Eh amigo, levantate que ya pasó el rayo”, pero se dio cuenta que estaba muerto . Dejaron el cuerpo allí y junto a Gallo volvieron al pueblo a avisar lo que había ocurrido.

El juicio se realiza en la Cámara de Juicio Oral de Segunda Nominación y se inició el martes pasado. En el debate, por ahora, sólo está presente Gallo, ya que Llapur (procesado por homicidio agravado por alevosía) apeló esa decisión y será juzgado en otro momento .

En el inicio del juicio, Gallo (quien está excarcelado porque pasó más de tres años preso y sin sentencia) ratificó sus dichos: que a Britos lo mató un rayo y que ellos intentaron ayudarlo. “Cuando comenzó la tormenta, Britos no quiso dejar el lugar; aseguró que era una tormenta de verano y que pronto pasaría”, dijo el ex policía.

Una hipótesis que suena fuerte es que a Britos lo mataron porque sabía de un robo y cuyo botín habría sido escondido en una casilla de teléfonos . A 23 años del asesinato su familia espera justicia.

martes, 15 de febrero de 2011

El peluquero Fabio Cuggini se defendió a golpes en un robo y escapó

15/02/11 - 13:57

Dos ladrones armados lo interceptaron en Haedo. Se bajó de su auto, le dio “un manotazo” a uno y corrió. Le robaron dinero, una notebook y el reloj.


El estilista Fabio Cuggini fue asaltado por ladrones armados que lo amenazaron y pretendieron robarle el auto, pero se defendió y logró escapar corriendo. “Tiré un manotazo y salí corriendo. Una locura”, reconoció.

Anoche, alrededor de las 22.30, cuando el peluquero transitaba en su BMW por Rivadavia y Alcorta, en la localidad bonaerense de Haedo, fue interceptado por dos asaltantes que se le cruzaron en el camino a bordo de un Volkswagen Bora.

Cuando le bloquearon el paso, Cuggini (44) se bajó de su auto y enfrentó a los ladrones armados. "En ese momento querían que me suba, si no me mataban", recordó el estilista que le decían los delincuentes. "Lo que quería era que no me lleven", señaló el peluquero para explicar porqué decidió resistirse a volver al coche.

Cuggini les entregó el dinero que llevaba encima, se sacó el reloj y lo arrojó adentro del auto cuando, en medio de la insistencia de los ladrones para que volviera a subirse al coche, escuchó un ruido que identificó como el de un arma.

"No sé si fue que gatilló, sentí un ruido y reaccioné de una manera que todavía hoy me siento muy mal conmigo mismo: tiré un manotazo, se ve que le pegué justo, lo que me dio la posibilidad de correr y salí corriendo, una locura", recordó esta mañana. "Fue un segundo donde se te bloquea todo", y que no lo hizo "ni de valiente ni de nada. Defendí mi vida, soy un ser humano".

El peluquero corrió una cuadra, dejó pasar unos minutos, y regresó al lugar del robo. Allí estaba su auto, que los ladrones no había podido robar porque él se había llevado la llave.

Al revisarlo, comprobó que los ladrones habían escapado con su reloj y una notebook, además de llevarse los 2.000 pesos que él les había entregado.

"Me dio la sensación de que no eran expertos, no actuaron con un operativo, creo que se deben haber asustado de la reacción mía", indicó Cuggini, quien cree que se trató de un robo al voleo.

Protesta y reclamo de mayor seguridad por un asesinato

15/02/11 Maxi tenia 25 años y lo mataron de tres balazos cuando iba a entregar un pedido.

PorVerónica Toller
Gualeguaychu. Especial



Unos 400 vecinos de los barrios porteños de Vélez Sarsfield y Monte Castro cortaron ayer la calle Alvarez Jonte en reclamo de mayor seguridad y de Justicia por el crimen de un joven repartidor de helados que fue asesinado el viernes pasado a la medianoche cuando iba a entregar un pedido.

De la protesta también participaron familiares del chico asesinado. La madre de la victima recurrió además a los medios para pedirle a los vecinos de la cuadra donde ocurrió el homicidio que se acerquen a la Justicia y den su testimonio si vieron algo. Como todo ocurrió sobre la medianoche, la Policía no cuenta con muchos testigos de lo ocurrido, ya que la mayoría de la gente estaba dentro de su casa.

Al grito de “justicia, justicia” y haciendo palmas, los manifestantes se reunieron a partir de las seis de la tarde de ayer en la esquina de Jonte y Benito Juárez. Allí está ubicada la heladería para la que trabajaba “Maxi”, el joven asesinado.

El comercio estuvo cerrado por duelo durante todo el fin de semana, y ayer en su cortina metálica la gente colocó flores y carteles hechos a mano reclamando una pronta resolución para el caso y refuerzos policiales en la zona.

“No puede ser que tengamos miedo, que siempre tengamos miedo a todo, a abrir la puerta, a cualquier cosa”, clamo un hombre ante las cámaras de TN , en sintonía con las decenas de personas que lo rodeaban.

Los barrios de Monte Castro (donde queda la heladería en la que trabajaba la víctima) y Vélez Sarsfield (donde ocurrió el crimen) son linderos y están ubicados en la zona oeste de la Capital Federal, no muy lejos de la General Paz. Esta zona, que limita con Ciudadela y Caseros, del lado de la provincia, está considerada como un “corredor caliente” en cuanto a robos se refiere. Las bandas cruzan jurisdicciones como una manera de dificultarle el trabajo a la Policía.

Para los vecinos que ayer protestaban en Jonte y Lope de Vega, el crimen de Maxi fue un claro caso de inseguridad. Sin embargo, durante el fin de semana la hipótesis policial que trascendió apuntaba mas a un crimen pasional que a un robo que terminó en tragedia.

El homicidio ocurrió apenas unos minutos después de la medianoche del viernes pasado sobre la calle San Blas al 4600. Vecinos, con los que habló Clarín el domingo escucharon los disparos pero no llegaron a ver lo que ocurrió en la calle.

Por lo que los investigadores pudieron reconstruir, Maxi llegó en su ciclomotor a entregar un pedido y cuando se bajó fue interceptado por un hombre que lo baleó y escapó.

De acuerdo a la versión policial al chico no le robaron nada. Ni la moto, ni el celular ni la riñonera en la que llevaba el dinero de pedidos anteriores. Por eso los investigadores de la comisaría 43° no creen que se haya tratado de un “homicidio en ocasión de robo”.

Un testimonio que trascendió el domingo –publicado en la edición de ayer de Clarin – sostiene que Maxi fue abordado por un hombre que primero le habló y luego le disparó. Enseguida subió a un auto que lo esperaba y escapó a toda velocidad.

Los datos de este auto ya estarían en poder de la Policía, incluído su número de patente.
El patrimonio de Jaime creció 24 veces mientras fue funcionario
15/02/11 - 03:09

Pasó de $ 271.000 a $ 6,6 millones. Tiene 18 autos, 8 casas un hotel y un barco.


PorLuciana Geuna - Lucio Fernández Moores

Después de procesar y analizar toda la prueba recolectada en más de un año de investigación, el fiscal Carlos Rívolo le pidió ayer al juez Norberto Oyarbide que convoque al ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime, para que justifique sus bienes en el marco de la causa por enriquecimiento ilícito. La medida surge de un requerimiento firmado ayer por el fiscal donde hay pruebas suficientes para sostener que el ex funcionario llegó al Gobierno de Néstor Kirchner con un patrimonio de 271 mil pesos y se fue del poder con bienes -a nombre de familiares directos y sociedades sospechadas- por un monto de $6.608.642,76. Sin embargo, al dejar su cargo, el ex funcionario declaró apenas 82 mil pesos.



En este requerimiento de justificación de bienes, al que accedió Clarín, Rívolo exige que Jaime presente dentro de los próximos 15 días una “detallada justificación del incremento apreciable de su patrimonio”. Es que los resultados de la investigación son escandalosos: mientras que Jaime declaraba que se empobrecía en la función pública, la justicia encontró que su familia se enriqueció enormemente sin que ninguno de sus miembros tuviera ingresos que justificaran el aumento de su riqueza.


Según el detalle patrimonial que expone el fiscal, el ex funcionario y su entorno acumularon tres motos, dieciocho autos, ocho casas, tres lotes, un hotel y acciones y plazos fijos. La mujer de Jaime, Silvia Reyss y una de sus hijas, Agostina Jayo, son las principales beneficiarias del crecimiento patrimonial. Entre 2003 y 2009, la primera compra cuatro inmuebles -uno en Brasil-, seña otro y adquiere cuatro autos y un yate que costó 180 mil pesos.


El fiscal tuvo en cuenta “bienes que no han sido declarados” por Jaime “pero que, como se ha comprobado, eran utilizados, mantenidos y utilizados” por el ex funcionario y sobre los cuales él tenía “dominio” y “poder de decisión”.


Para esconder las compras de bienes, se montó una red de sociedades sospechadas que Rívolo consigna en su requerimiento. Se trata de Clamaran, Confear, Delome y House Corp Consulting. Dos de estas firmas están vinculadas a su hermano, Daniel Jaime y las otras a su asesor, Manuel Vázquez, un hombre que funcionó como mano derecha del ex funcionario en sus negocios públicos y privados. Vázquez es el hombre que escribió y recibió los más de 20 mil correos electrónicos incautados por la Justicia que son una prueba importante en este expediente.


En el requerimiento se aclara que existen sospechas de que Jaime es el propietario de una aeronave Learjet 31A, serie 215, matrícula N786YA -valuada en cuatro millones de dólares- que usaba como si fuera propio, y del yate motor Altamar 64 de alta gama, cotizado en un millón. Sin embargo, no los incluyó entre las imputaciones. Estos dos bienes fueron adquiridos a través de una compleja trama de sociedades argentinas y extranjeras que aparecen vinculadas al asesor de Jaime, Manuel Vázquez y el fiscal considera que todavía es necesario profundizar los elementos de prueba para pedirle explicaciones a Jaime sobre este punto.


Jaime fue un funcionario fundamental en la gestión de los Kirchner. Llegó desde Córdoba en 2003 para asumir en la secretaría de Transporte, un área muy sensible por la millonaria distribución de subsidios que tiene a su cargo, y se fue en julio de 2009 luego de que su crecimiento patrimonial se volviera ostentoso e inocultable. Los más de veinte mil mails de su principal asesor, Manuel Vázquez, revelaron detalles del costoso nivel de vida que estaba llevando adelante su familia. Esos correos mostraron también como el ex funcionario beneficiaba sus negocios privados a través de los contratos públicos. Ahora le tocará explicar cómo llegó a acumular una fortuna de 6,6 millones de pesos con un sueldo que apenas superaba los diez mil pesos mensuales.

Misiones: mató a su ex pareja porque se negaba a reanudar la relación

15/02/11 - 13:14

La joven tenía 25 años y cinco hijos. Regresó a su casa para buscar sus pertenencias y su ex marido la mató. Tras el crimen, se entregó a la Policía.


PorMISIONES. CORRESPONSALIA.
Posadas.- Una mujer de 25 años, madre de cinco hijos, fue asesinada a golpes y puñaladas por su ex pareja cuando volvió a la casa para retirar la ropa de los chicos, algunos colchones y una cocina. El ataque se produjo anoche luego que Claudia Noemí Chamorro se negara a retomar la convivencia. La joven madre había denunciado pocas horas antes que su ex concubino, Julio César Dávalos, la había amenazado de muerte.

Hace tres semanas, Chamorro se fue de la vivienda familiar con sus cinco hijos debido a los golpes y maltratos que sufría por parte de su pareja, un hombre extremadamente celoso y violento.

Tras cometer el homicidio, el hombre fue hasta el estudio de un abogado, con quien luego se presentó ante la Policía y quedó detenido.

Matan al dueño de una empresa de transporte durante un robo en Villa Soldati

15/02/11 - 18:36

Cuatro ladrones entraron al local. El hombre, de 56 años, se tiroteó con los asaltantes. Y murió en el lugar tras recibir un disparo en el abdomen.


Tiroteo Un nuevo episodio de inseguridad en Buenos Aires se produjo esta tarde en Villa Soldati, cuando el dueño de una empresa de transportes fue asesinado tras resistirse a un robo.

El hombre, identificado como Jorge Favre (56), murió esta tarde tras tirotearse con cuatro hombres que entraron armados al local de la calle O'Gorman 3597.

Aparentemente, el dueño de la empresa “Acer cargas” sacó un arma que tenía en su oficina y se trenzó en disparos con los asaltantes. De acuerdo a los vecinos y trabajadores del lugar, el empresario había llegado esta mañana desde la ciudad entrerriana de Concepción el Uruguay, donde reside junto a su familia.

Según indicaron a la agencia de noticias DyN fuentes policiales, el dueño del comercio se habría intentado resistir, pero lo cierto es que recibió un balazo en el abdomen y murió en acto. Los investigadores sospechan que pudo haber alcanzado a herir a uno de ladrones, aún prófugos.

Yamila, una testigo del hecho y empleada de la empresa, contó al canal de noticias TN que a ella le “apuntaron en la cabeza”. “Aquí transportamos mercaderías varias, desde una caja de azufre hasta computadoras, por decirte algo. Robaron todas las mercaderías del transporte”, contó.

Por su parte, la secretaria de prensa de la Policía Federal, Patricia Werner, aseguró que los hombres “llegaron en una camioneta Ford F-100” y confirmó que los cuatro delincuentes “entraron armados” y que el dueño “respondió a los disparos”.

Además, explicó que normalmente en la empresa “no se manejaba dinero” ya que utilizaban mucho el cheque para las transacciones diarias. Por este motivo, la principal pista apunta a un robo “al voleo”.

Personal de la comisaría 36 y los peritos de la Unidad Criminalística Móvil de la Policía Federal realizaba pericias en el lugar.

domingo, 13 de febrero de 2011

Donde los desechos de comida son sinónimo de supervivencia

12/02/11

En la planta procesadora de desperdicios del Ceamse, en San Martín, cientos de jóvenes cirujean a diario durante una hora escarbando los desechos industriales de fábricas de lácteos, frigoríficos y supermercados. Muchos de ellos proceden de la villa “La Cárcova”, de José León Suárez, donde dos menores murieron baleados tras el descarrilamiento de un tren.


CENTENARES DE JÓVENES Y MENORES DE SAN MARTÍN AGUARDAN, A LAS 17.30, QUE SE ABRAN LAS REJAS AL CAMINO

José León Suárez es el parquetemático de la miseria, sostiene Lalo. “Vivimos sobre rellenos de desechos, tenemos la gran quema y hasta trenes descarrilados. Solo falta clavar el cartel en la autopista, Bienvenidos a Quemaikén ”.

Lo que se cuenta aquí es apenas una visita al cirujeo que ocupa a miles de vecinos de San Martín cinco días a la semana, en la planta procesadora del Ceamse. Es el paso por una escena postapocalíptica, en tiempos industriales y en una de las llanuras más ricas del mundo.

Ernesto De la Cárcova, el artista que pintó Sin pan y sin trabajo , uno de los cuadros emblemáticos del museo argentino, da nombre a esta villa, cuyos habitantes llaman Carcova, sin tilde y con acento grave. Es una villa como cualquier otra, ni más grande ni más violenta, estable en población, donde se concentra en pocas manzanas la desintegración de una comunidad . Dos menores -Gabriel Ramos y Franco Almirón- fueron asesinados por la Policía bonaerense la semana pasada tras el supuesto descarrilamiento y saqueo de un carguero, en lo que parece un episodio de “gatillo fácil”. Las pericias de la Gendarmería no han sido concluyentes sobre el incidente del tren. Aunque el grueso de su población, de origen argentino, vive del cirujeo, la mayoría no sube a los pocos camiones que salen a media tarde hacia el microcentro sino que cartonea en el Ceamse, a pocos kilómetros . A las 16.30, decenas de jóvenes preparan sus bicicletas y carros para atravesar la villa. Deben cruzar las vías y enfilar para la autopista del Buen Ayre, hasta la curva que se adentra en el campo hacia la montaña de basura descargada por los camiones todo el día.

En rigor, la planta del Ceamse dejó de ser una quema hace décadas, pero todos la siguen llamando así. Técnicamente, el Relleno Norte II concentra el 86 por ciento de la disposición final de los desperdicios de la Capital, el conurbano y el primer cinturón, en total, 34 municipios. A priori, el cirujeo en este inmenso basural suena al último escalón del trabajo humano , y lo más fácil es convertir a sus peones en una jauría ante la carroña, ellos también posthumanos. Sin embargo, mirado en frío -respirando por la boca-, no hay pozo más suculento ni que ofrezca lo que en rigor es la totalidad completa de los bienes de consumo, rotos, podridos, degradados pero desplegados en toda su diversidad, en lotes ofrecidos a una grotesca cosecha. Ni hay una fuente de negocios tan cercana en el municipio de San Martín.

Ofrece la cornucopia del capitalismo en clave de esperpento .

El paisaje es degradante y a la vez, barroco. Su orografía es multicolor, trepa por bultos de todas las materias y hasta tiene un río, el Reconquista, con su propia fauna de ranas que, por los vertidos, nadie se atrevería a comer . Se supone que el fuerte de la villa Carcova es el reciclaje del nylon , el polímero PET. Los envases plásticos se recogen, se venden a los acopiadores y se compactan en grandes cubos que se exportan a China y Brasil, donde se reprocesan en lana polar. Además del Ceamse, existen en este mismo partido quemas clandestinas de PET a un costo muy inferior. En su reciente libro ¿Quién mató a Diego Duarte?, en el que se indaga en la muerte de un joven cartonero bajo un alud de basura en marzo de 2004 y cuyo cuerpo nunca apareció (la escena recuerda el final trágico de Gomorra , la película basada en el libro de Roberto Saviano sobre la mafia de la basura), Alicia Dujovne Ortiz pinta esas otras quemas a cielo abierto. Además del nylon , muchos cartonean papel.

Sin embargo, lo que horripila y al fin hace repensar las propias coordenadas de vida -el perdedero sin fondo de los recursos, el dispendio como la verdadera obscenidad- es el cirujeo de desechos alimentarios, que han salido del sistema comercial por la mañana para reingresar en otro circuito paralelo esa misma tarde . No siempre se trata de alimentos vencidos sino desechados por razones industriales, la más común, por haberse roto la cadena de frío. Ambrosio Nougués, consejero de la Fundación Banco de Alimentos, observa que nuestro vencimiento alude a otras “propiedades organolépticas”, como su punto óptimo de aroma y color, lo que no quiere decir que no sean comestible. En muchos países, como los EEUU., la leyenda señala su fecha de consumo preferible. En la práctica, esto pondría en circulación y volvería aptas para donaciones masivas altísimas cantidades de alimentos que hoy se descartan con demasiada facilidad. Existe un proyecto, la ley Donal, guardado desde hace meses, que procura reglamentar esta clase de donaciones directas a entidades humanitarias. En la práctica, toda la población que cirujea en el Ceamse desde los años 80, pero con un gran estallido desde la crisis de 2001, se ha alimentado de lo que sus padres rescataban aquí.

Lalo Paret, tercera generación de cirujas, referente de la fundación internacional La Base y un activista en favor del reciclado, cuenta que se alimentó de desperdicios desde los siete años. “Me acuerdo que una temporada viví dos meses enteros a base de mondongo”, cuenta. “Aquí las vecinas saben que si levantan pollos de la quema, deben dejarlos hervir dos horas.

Decía mi abuelo que el fuego mata todo .” En la esquina de la Carcova donde paran los amigos de los menores muertos, cerca de las casillas donde todavía impera el duelo de los familiares, ninguno nos querrá acompañar; ni locos se aventuran con toda la zona bajo la mirada de la Gendarmería . Una joven bella y muy “cuadro” despotrica contra la prensa corporativa y es un eco del movimiento globalifóbico de los años 90, atravesado por los debates de la ley de Medios. Es necesario caminar hasta el final de la avenida Central de la villa y emprender una marcha de 40 minutos, hasta el atajo donde el Ceamse abre un camino campestre hacia el botín, a la extensión donde gotea cada día el maná envenenado de todos los supermercados, fábricas de lácteos, refinerías y frigoríficos . Y lo que se viene es la barata última, el despliegue de estos otros commodities que, rancios y vencidos, mal empaquetados o impresentables, las plantas y góndolas regurgitan en este barranco, tan lejos de los niños famélicos de Salta. La quema del Ceamse es el confín de todos los productos que nos acompañan a diario, allí donde lo ordenado por la industria se confunde en un yacimiento de materia sin etiquetar y todo se superpone -y esa es parte del escándalo y el chiquero-: el picadillo de tabaco con los bidoncitos de yogur, la carne picada y los pollos junto al balanceado de nuestros voraces golden retrievers, mientras el brazo ciego va tanteando, por si acaso los dedos tocan un DVD .

Primero hay que llegar hasta el retén policial del Ceamse y la gran reja, al otro lado de un puente donde las autoridades esperan la hora indicada. La inmensa mayoría de cartoneros son menores de 25 años, muchos de ellos niños con hermanos mayores y cantidad de jovencitas. Pocos adultos soportan el esfuerzo atlético de llegar primero a la montaña. Walter, un señor adulto, dice que ha visto a muchos quebrarse, porque a más juventud, mayor es la presión de la largada . Hacia las 17.30 abren la reja -suena la campana de Pavlov; “comida, mi plato favorito”, decía Groucho Marx- y se larga la carrera. Habrá unas quinientas bicicletas y carros hoy pero en meses como diciembre puede llegar a triplicarse. Es un embudo rodante por ocho cuadras y el clima es de competencia por acceder a los mejores lotes. Aunque es festivo sin alegría, porque todos saben en carne propia que hacer esto es una condena y anticipan en la piel cómo saldrán de ahí, hay una euforia por resolver, cruzada de chanzas y sociabilidad y bravuconadas hormonales. Al rato de andar con ellos, lo que a mis ojos es basura repugnante cambiará de signo: se convertirá, como dicen, en “mercadería”.

Al llegar a la podredumbre, empieza la pugna. La gente se conoce, unos son amigos y otros se odian. Reina el apuro por hacer rendir la única hora que el banquete será ofrecido, por pescar en la misma mierda cien kilos de salchicha, tres plasmas rotos de los que quizá salga uno sano, yogures, la caja de cosméticos Avon . Para todo ello es preciso hundirse en el piso viscoso y meter los brazos; los guantes no resultan para los alimentos. La escena actualiza aquel cuadro donde las negras revuelven vísceras en El Matadero, de Esteban Echeverría, pero en conjunto tiende más al futuro que al pasado. De algún modo, las tensiones por los alimentos en todo el planeta se juegan también acá.

Claro que donde hay dinero, hay método y un sistema comercial. Que existe una mafia de la basura en el Ceamse parece ya fuera de duda . Rige un turno anterior de cartoneros privilegiados -llamados veedores -, que entra pocas horas antes para marcar su botín. A estos bagayos con destinatario se los llama “tendidos”; por la tarde ya están cubiertos con plásticos. A los bandazos sobre una sola bicicleta, tres estibadores sacan 300 kilos de carne picada ; a la salida la cargan en uno de esos Valiant que solo conservan la primera marcha. Los venderán a pocas cuadras, a 5 pesos el kilo. Esa tarde hubo grandes descargas de salchichas, en bolsas de cien kilos, y de alimento canino: el kilo de balanceado se revende a 2 pesos. Quienes recogieron salchichas negaron que las vendieran, p ero más tarde algunas casillas de Carcova abrirán sus ventanas y revenderán panchos y yogures . Es imposible determinar a qué marcas pertenece cada lote de desechos, pero es evidente que proceden de molinos y frigoríficos; todo llega en bolsas sin inscripciones. Los cartoneros aseguran que levantan alimentos de todas las primeras marcas. También vimos gigantescos paquetes de pan rallado donde más tarde pescaron patitas de pollo procesado. Si las empresas pagan al Ceamse la terminación de sus desechos, cuatro horas después de que sean arrojados ya reingresaron en otro nivel más abajo. Fuera de la quema, esa carne no se distingue en nada de las hamburguesas “caseras” de cualquier carnicería de barrio. Alguno nos confía que en los casos de la salchicha y el jamón, la puzza se enmascara con un paso por lavandina. Otros aseguran que las compran granjas de porcinos.

De vuelta por el camino, los pibes parecen más viejos. Van embadurnados de la cabeza a los pies: grasa, reguero de lácteos y el barro orgánico en que chapotearon durante una hora. Cada uno vuelve con lo suyo, más encallecido y hosco que a la ida . Las pibas van en grupo, casi todas ellas con alguna mujer mayor. Tienen una reciedumbre de heroínas para pelear a la par y es posible imaginarlas bailando “Bombón asesino”, una vez que hayan conseguido lavarse con el escuálido chorrito de agua no potable que llega a Carcova en unas mangueras de PVC. Se les oye alguna amenaza (“Si me dice algo, la muelo a palo en seco”, querrán decir “antes de saludarla”). Pero ellas son, de hecho, las más frontales, las más politizadas y las que mejor se expresan. Hasta se les intuye una fuerte identificación con la presidenta Cristina Kirchner, allí donde los muchachos se concentran mayormente en la demolición o la colección de quejas. Y todo el tiempo se oye un léxico nuevo, que hace rato se despidió de la escuela y se aleja de la lengua común.

Está hecho de onomatopeyas, “conchaetumadres” y otras contracciones : ese magma violento de palabras obliga a pensar otra vez de cero. Oigo un insulto loco, programado a la perfección con una pedrada a otro que lleva su carro adelante: “¡Chancho puto lambeverga!” Unos jóvenes me gritan, “Doña, ¡acá nada de firmar !” Les digo que pierdan cuidado. El fotógrafo quedó muy atrás, impedido por los policías que nunca supimos si querían cuidarlo de la lluvia de piedras. No es solo que los avergüencen las cámaras y el festín amarillo. ¡Lo que ellos no quieren por nada del mundo es que se corte el suministro! Acá todavía se oyen lamentos por la suspensión del Tren Blanco, que unía José León Suarez y Retiro. En la práctica, aseguran, eso solo sirvió para hacer menos visibles a los cirujas: significó la privatización del acceso a la Capital y reconcentró la mafia del cartoneo . A corto plazo, quizá ellos tengan razón y el banquete deba seguir, porque en verdad lo que da náusea es el hambre en la factoría de soja. Pero en el mediano término, el cirujeo en el Quemaikén es aberrante, es la ironía que hace saltar la línea completa . Al salir de la quema, volvimos a estar cerca de la pampa húmeda.